Nota para el reciénvenido
“É preciso amar as pessoas/
como se no houvesse amanha”
Renato Russo (*)
Después
…cuando las leyes de la naturaleza hayan cumplido el ciclo inexorable y ejecuten el mandato biológico y dicten lo porvenir, me llevarás junto a los otros, a los que estuvieron antes y son, hoy, para siempre, memoria, imágenes, rasgos y facciones que vagamente resisten en tu cara, historias que adaptamos a nuestro gusto y conveniencia, antecedentes que se pierden en un árbol inasible de ceniza, polvo y sal. En el trayecto habrá más que vicios y virtudes, aprenderás del ensayo y del error, sabrás (espero) que la voluntad de los hombres puede ser un poder ilimitado y que es más fuerte que los astros y la fortuna; entenderás (ansío) que en algún punto, finalmente, todo es posible, o que debemos actuar como si lo fuera… cuando las leyes de la naturaleza dicten el ritmo del tiempo y prosigan su terco repiquetear imparable y rijan lo que nos toca en suerte.
Antes
…cuando te vimos por primera vez, por embrujo de la técnica, eras una ínfima masa informe de puntos negros, blancos y grises, que se movían perezosamente al ritmo de la mano del doctor, una minúscula forma de trece milímetros, una vibración como de fluidos cortados, un galope rítmico acelerado, una vida dentro de una vida, una imposible promesa tangible, una maravilla inimaginable que crecía, una abstracción materializada, un deseo cumplido, eras, cuando te vimos por primera vez…
Ayer
…cuando saliste y te vi, ingresando en el tiempo, el espacio y el reino del aire, vida de nueve meses nacida, desataste tres llantos al unísono, cambiaste en segundos el dolor por emoción, la piel y la sangre por luz, el desprendimiento por unión, cuando saliste y te vimos…
Hoy
…cuando estuviste acá, menuda criatura, pedazo de mismidad, continuación o multiplicación de la carne, ser de forma mía, trajiste bajo tu llanto un estruendo de madrugadas insomnes, libertades coartadas, equilibrios violentados y alteraciones de tiempos. Desarmaste las jerarquías y prioridades por el aprendizaje de no ser solos, por tus manos y pies que patean en el vacío, por los silencios de dos que cesan ante la extrañeza del sonido impar, por un sueño de superficie del que se emerge de súbito con el más mínimo gesto, por la inmodificable consternación de moldear a aquél en alguien, por el ansia de nacer de nuevo, con vos. Así, por el grito iniciático de la vida que no conoce sino la eufórica pureza del descubrimiento, erigirás desde el poder que te da la vida nueva una nueva vida. Bienvenido seas.
(*) Fragmento de “Pais e Filhos”, del grupo Legiao Urbana (1989)
