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Archivo de Julio de 2009

Letras para la esfera de noche

Lunes, 27 de Julio de 2009

I

De la fascinación que ejerce el espacio, la observación del infinito y, en particular, la luna, han nacido innumerables odas, poesías, textos dramáticos, novelas, cuentos, canciones y ficciones de todo tipo que, de alguna forma, pretenden comprender esa fascinación, ponerle palabras a ésa, nuestra pequeñita mirada que ve arriba, en contrapicado, y se rinde al satélite blanquecino de allá. Pero, mucho más, se subyuga al misterio de lo que nos supera, de lo que nos trasciende. Y esa suerte de belleza refleja, de plata, de perfecto círculo suspendido en magna noche de negro rabioso. La esfera puede ser, después de cada atardecer, distinta: varía sus tamaños, tonalidades y colores, como una invitación permanente al descubrimiento; se nos escapa y a la vez la sentimos cerca.

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Les enfants terribles

Lunes, 20 de Julio de 2009

Lo que está antes de ellos ¿qué es?, ¿es miedo?, ¿tristeza?, ¿cansancio? Nada debería haber entre ellos y yo, claro, pero cuando los veo correr hacia mí, a veces, no siempre, a veces, una suerte de reflejo condicionado obtura la posible pletoricidad total de ese abrazo que viene, con pasos erráticos como caminar sobre líquido. Algo, un algo, hace que no todo sea tan.

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La(s) Peste(s)

Lunes, 6 de Julio de 2009

“Pregunta: ¿qué hacer para no perder el tiempo?; respuesta: sentirlo en toda su lentitud” . Tarrou, personaje de “La Peste”, de A. Camus.

1

Una Orán queda en Argelia, queda en la imaginación de Albert Camus, queda en la gente que supo rendirse a la letra del Nobel francés. Y se disolvió, esa Orán, como papel húmedo por la peste innominada, narrada tan joven por aquél con tan magistral madurez. Narrada así, la peste de esa Orán imaginada hizo polvo la urbe que le dio la posibilidad de multiplicarse, como un virus, en las esquinas, en las plazas; la devolvió a la arena, la peste a la ciudad; en la arena le hundió sus edificios y tapó de sombra a sus habitantes; los tapó de enfermedad pero más de silencio, más de miedo, más de silencio, de paranoia, más de inmovilidad, pero, más aún, del arresto humano que aflora, como la exhalación última, por entre la desesperación y el absurdo. Leer el resto de la entrada »