Longe Demais
Lunes, 16 de Febrero de 2009I
Así como el criminal regresa siempre a la escena del crimen y el enamorado pretende hallar al primer amor, el turista se empeña, con alguna terquedad, en retornar a los sitios estivales que, por los motivos que fueren, le tallaron algún recuerdo más poderoso que otros. Si la fortuna es pródiga, el turista finalmente verá su deseo cumplido y regresará, pero siendo otro, al paraje aquel. Salvo excepcionales casos, como si a uno se le diera, por un imposible trueque temporal, ver, estar con el primer amor, experimentará cierta lenta desazón, cuando no alguna desesperación que abofetea la memoria; y, para no evitar lugares comunes, comprobará de facto la tozuda lógica de esa frase lánguida y un poco obvia: nada se repite como la primera vez.

