Entrevista a Alfredo Alcón: “Los grandes poetas escriben lo que uno tartamudea”
El gran actor argentino presentará en Santa Fe, los próximos 12 y 13 del corriente, la obra de Arthur Miller “La muerte de un viajante”. En diálogo telefónico, se refirió a la forma en que encara los textos clásicos, al rol del teatro en la actualidad y a su deslumbramiento por algunos autores, inalterable a sus 78 años.
El actor dice: “nunca vas a llegar a la altura necesaria para interpretar a un clásico; pero los clásicos están para que luches por llegar; no hay, tampoco, un espectador del todo digno, pero esa intención lo justifica y me justifica, es como la inminencia de una revelación…”.
No muchos integrantes del espectáculo nacional pueden ostentar, como él, una perfecta correspondencia entre nombre y tarea; o, en todo caso, entre lo que son y lo que hacen.
En la enorme mayoría de los casos, en teatro, en TV, en cine, hombres y mujeres “trabajan” de actores, a menudo lastimosamente; él, Alfredo Alcón (3 de marzo de 1930), “es” actor.Los pergaminos que podría anteponer son innumerables; lo antecede, a sus muy bien llevados 78 años, una carrera diversa pero, quizás, signada por su interpretación en teatro de grandes clásicos de la historia universal, en especial el teatro “isabelino” de Shakespeare, de “Rey Lear” a “La tempestad”, de “Sueño de una noche de verano” a “Otelo”.
Pero, por supuesto, hay mucho más. Sin embargo, en la conversación telefónica se lo escucha atento, humilde, entusiasmado por los textos que ha trabajado una y otra vez a lo largo de décadas, como si su sorpresa no tuviese fin o límites.La presentación de otro clásico, en este caso del teatro moderno, “La muerte de un viajante” (1949), de Arthur Miller, lo traerá al Centro Cultural Provincial (Junín 2457 – Tel. 457-3735) los próximos viernes 12 y sábado 13 del corriente, a las 21, en compañía de otros reconocidos intérpretes: Diego Peretti, María Onetto y elenco; en versión de Fernando Masllorens y Federico González del Pino y con dirección de Rubén Szuchmacher.
“LA ACTUACIÓN ES UNA FOTO TUYA”
“Cuando uno actúa, a alguno le va a pasar algo; estos grandes poetas escriben lo que uno tartamudea; ellos lo dicen todo con síntesis y con belleza, y sus creaciones tienen algo de uno. “Muerte de un viajante” parece escrita por un argentino, no sé… por Roberto Arlt; especialmente cuando describe a esos personajes que se creen el cuento de que la vida es el éxito y con la descripción de ese terrible capitalismo que condena al hombre a transformarse en un engranaje”, espeta Alcón desde Buenos Aires, la voz grave y segura, la admiración de los autores como motivación.Su impresionante carrera, como se dijo antes, está marcada por el trabajo con creadores que han hecho la historia del teatro. Sobre la forma de elegir sus obras, sobre cómo se da ese proceso o qué hacer y qué no hacer, Alcón lo explica sencillamente: “desde que empecé a trabajar, he tratado de hacer las obras que me gustan y las películas, lo mismo; lógicamente, a veces uno no queda conforme o esa elección no es la mejor, pero la actuación es una foto tuya, entonces pienso que la obra me tiene que gustar mucho”.“Uno tiene que tener ganas todas las noches de contar ese cuento que lo enriqueció, que lo conmovió, que te hizo salirte de vos mismo. Mi elección viene por ese lado, porque entonces me va a hacer bien a mí y a todos”.
Tener las ganas de contar ese cuento todas las noches, dice Alcón y suena, a la vez, tan sencillo y tan claro; lo que no dice Alcón, merced seguramente a su humildad, lo que queda latente o subyacente pero él no dice, es que no todos tienen la capacidad, el ángel, la inteligencia el talento para contar un cuento de Shakespeare o de Beckett o de Pirandello todas las noches.
LA FUNCIÓN DEL ARTE
“He hecho autores modernos, como Beckett, he hecho clásicos; pero al leer la obra no me detengo en si es Shakespeare o no; insisto, tengo que tener ganas, todas las noches, de contar ese cuento. Siempre recuerdo aquello de Eduardo Galeano, en “La función del arte”, cuando el niño que no conoce el mar le dice al padre “ayúdame a mirar!”; ésa es la función del arte: ayudar a mirar”, ilustra.Alcón también intenta, como todo buen conocedor, desmitificar los textos clásicos; el lugar común es que son complejos, que son inentendibles, que la “gente” no está interesada: “Shakespeare parece escrito… ¡pasado mañana! (sic); el atrevimiento y el desacartonamiento de los clásicos es extraordinario; en “Macbeth”, por ejemplo, después de la matanza, que es una de las escenas más terribles de la historia del teatro, hay un monólogo del portero del palacio, que dice que tiene ganas de mear por la cantidad de cerveza que tomó y que, si quieren hacer el amor, no tomen alcohol porque lo único que genera es ganas que después no se pueden concretar”.
TEATRO Y PUEBLO
De todas maneras, acto seguido, el actor remarca una vez más la importancia trascendental de tener un buen texto, mucho más allá de los diversos recursos escenográficos, tecnológicos e incluso de las diversas lecturas de los directores. “Creo, por ejemplo, que “Rey Lear” se puede hacer con cuatro atriles, y con los actores leyendo el texto, con tal de que no se interrumpa, que no se corte el pensamiento del actor, que éstos se escuchen, que no haya ocurrencias delirantes por parte de los directores, lo esencial es que llegue el texto, está tan vivo!!!!..”, dice, entusiasmado, y remarca una noción ligada a lo histórico en la relación del teatro con la gente del común, relación que de alguna manera parece fracturada desde hace un tiempo: “…. como decía Lorca, el lenguaje poético del pueblo ha sido arrebatado; hay una idea fascista del pueblo, que es el prejuicio sobre los alcances de su entendimiento, entonces se considera que a un clásico no se lo va a comprender; es una falacia, porque Shakespeare escribía para la gente común… sucede que ahora puede ser que sea tarde, si te tratan de estúpido tanto tiempo…”.
En lo referente a su trabajo, a sus rutinas de preparación, Alcón dice simplemente: “utilizo siempre la misma técnica, como cualquier otra persona; primero leo mucho el texto, y luego hay que pensar que estamos haciendo una relación viva. Con una obra pasa lo mismo (…) es como ver un paisaje por la ventana, (…) el público y yo nos preparamos psicológicamente, pero la experiencia sirve de muy poco”.
ALCÓN POR TRES
La carrera de Alfredo Alcón se destaca especialmente por su trayectoria teatral, pero también ha incursionado con suceso y excelentes críticas en cine y, en menor medida, en TV. Algunas de sus interpretaciones sobre tablas fueron: “Enrique IV”; “El gran regreso”; “Las Variaciones Goldberg”; “Edipo”; “La tempestad”; “Largo viaje del día hacia la noche”; “Ricardo III”; “Escenas de la vida conyugal”; “Hamlet”; “Historias de zoo”; “Orfeo desciende”; “Israfel”; “Panorama desde el puente”; “Las brujas de Salem”; “Muerte de un viajante”; “Recordando con ira”. Algunas de estas obras, y otras, fueron presentadas en España.En cine, protagonizó “Historia del cine”; “En la ciudad sin límites”; “El hijo de la novia”; “Cohen vs. Rossi”; “Con el alma”; “El amante de las películas mudas”; “De eso no se habla”; “Ultimas imágenes del naufragio”; “Pubis angelical”; “Nazareno Cruz y el lobo”; “Boquitas pintadas”; “Saverio el cruel”; “Los siete locos”, “Un guapo del 900”, “Martín Fierro” y “El santo de la espada”, entre otras.En TV, grabó “Locas de amor”; “Durmiendo con mi jefe”; “Vulnerables”; “Por el nombre de Dios” y “Misión rescate”. Recibió innumerable cantidad de premios, entre ellos el Trinidad Guevara, el María Guerrero, a la Figura Latinoamericana, el García Lorca, el ACE y el ACE de Oro, el Konex de Brillante, el Quinquela Martín y el Moliere.Egresado de la Escuela Nacional de Arte Dramático, además ha dirigido: “Herramientas”, “Final de partida”, “Shakespeare, todavía”, “En la soledad de los campos de algodón” y “Los días felices”.

22 de Febrero, 2009 - 4:11 pm
Entre a google para saber algo más del actor Alfredo Alcón, porque ayer lo ví por primera vez en teatro “Muerte de un viajante” y realmente me encantó la fuerza y energía que despliega en toda la obra. Mis felicitaciones al resto del elenco, sobre todo a Peretti. Ojalá podamos seguir disfrutando de su talento por muchos años y no se pierdan de ir a ver una obra que los va a conmover y hacer reflexionar.