Caracteres
Lunes, 28 de Abril de 2008Alguna vez fui un personaje de novela. Nada especial, un trabajo como otros, me decía; pero tenía grandes expectativas. Era mi debut en textos de largo aliento. Venía de las historietas y había pasado, sin mucho suceso, por cuentos y algún poema narrativo.
Todos sabemos que ser personaje de novelas es como jugar en primera. Hasta allí todo bien. Sólo que el autor que me reclutó estaba obsesionado con escribir un texto fragmentario -tal los cánones de la posmodernidad- y entonces, sobre la página 90, de un total de 124, me di cuenta de que la novela no tenía argumento; o más bien, advertí que éste era ínfimo en relación a las descripciones, las opiniones, las digresiones y los divagues estilísticos del sujeto en cuestión.

