Ruta del moribundo
Lunes, 31 de Marzo de 2008“Y al llegar la aurora, armados de ardiente paciencia, entraremos en las espléndidas ciudades”
Arthur Rimbaud (1)
Con la noche atravesada en el esternón, una vez atravesada la noche -la noche que parece la eternidad misma cuando se está solo, lejos, con frío- al hombre ese que está ahí, en las adyacencias de la banquina de la autopista, le llegan las horas de desoír el crujido de los bichos llevados a volar por los coches que la surcan fantasmagóricamente. Y caen ya en él, entonces, los minutos que lo urgen a adentrarse en las cementeras y acerías de los márgenes de la ciudad que con febril ritmo, al eliminar sus desechos, ennegrecen el horizonte arrebatado de antenas y cables y parabólicas. Leer el resto de la entrada »

