Nota para el nuevo reciénvenido
Lunes, 25 de Febrero de 2008I
Yo tenía, en el pecho, en las entrañas, un ansia como de feliz opresión queriéndose salir desde el mismísimo adentro. Sordamente me gritaba que la escuchara, que la recibiera, que allí estaba. Tenía un cosquilleo, un nervio, un impulso, o como quiera nombrarse a esto que me llena las horas de hoy mismo, y me atormenta las rutinas, y veo yacer, sucedidas las cosas, alumbradas, en la siesta de la tarde bochornosa de febrero. Tenía el ansia este que digo y buscaba un dónde, un cómo, un con quién transfigurarlo de expectación borrosa, de inferido propósito, en concreta masa de vívida vida viva; de un estado de latencia en ciernes a la fluidez que corre por sus arterias, las de ellos, claro; de una urgencia del ahora instalada en la conciencia que devino en rompimiento de aguas e inicial gemido. Leer el resto de la entrada »

