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Dibujitos

Niño
Lo bueno de la Pantera Rosa es que se cae todo el tiempo. Me gusta eso. No sé si a papá le gusta tanto. A veces la vemos cuando no voy al jardín y no podemos salir porque llueve, cuando hay tormenta, nubes y mucha agua. La Pantera corre, es flaquita y se pelea con uno que es muy chiquito. Papá se sienta en un sillón, al lado de mi silla, en la que como, y vemos los dibujitos juntos. Él casi siempre tiene un poco de sueño y está cansado, me dice. Pero igual jugamos, leemos cuentos, dibujamos, hacemos luchas, vemos televisión y, a veces, cuando no hay lluvia, ni tormenta, ni nubes, arriba, en el cielo, podemos salir a correr o a pasear. Siempre yo le digo a qué jugar, porque papá no sabe o se aburre.
Adulto
Un día, agotado yo, mal dormido, un sábado, de mañana, la encontramos en algún canal perdido, después de la barrera del 50, límite de la oferta catódica hasta el que no suelo aventurarme. Yo pasaba una señal detrás de otra, después de haber experimentado con rastis, maderitas, letras de goma, cuadernos, cuentos, pelotas y muñecos varios, perplejo ante la increíble energía lúdica que destilaba, y destila, ese cuerpito en proceso. “Acá, papá”, ordenó, con la convicción incontestable de los chicos, con la certeza de que nada ni nadie podría rebatir su gusto manifiesto. Así las cosas, vimos rodar y estrellarse, en la versión muda, en la mejor, a ese monstruo de comicidad, la Pantera, que a mí cuando niño, y a otros tantos también, nos regocijaba con idéntica magia. Aún así, más preciso es decir que él la vio. Yo me quedé mirándolo a él, absorto por su sorpresa, y pensé que pequeñas cosas como éstas justifican o dan sentido a todo, incluso a la vida misma, aunque deba suscribirme, cómo no, al lugar común de sostener ésto. Observaba su fascinación y, en sus ojos fijos, enormes, advertí mi mismo asombro y alegría de niño. Él tenía, al ver esa sucesión vertiginosa, una expresión que, temo, no puede ser descrita.
Niño
A papá, me parece, le gustan más Los Simpsons, que son todos amarillos, o Alf, que es como un animalito. Papá toma cerveza o jugo y se ríe muy fuerte. Cuando vemos “Lazy Town” o “Backyardigans” papá lee o come. No le gustan. A mí es lo que más me gusta, y lo veo a la noche, cuando el sol se va, o al mediodía, cuando hay sol o nubes. Hay otros dibujitos que no me gustan: tienen muchos malos. Además, me gusta Mickey. Papá me enseñó que también podemos ver partidos de fútbol, que se juega en una cancha con piso verde, de pasto, o de tenis, que se juega en una cancha con piso anaranjado. Siempre hay partidos. Le pido a papá escuchar música o radio: me gusta la tortuga Manuelita. Yo tengo dos años; papá, “tres cuatro”. Voy a tener que esforzarme cada vez más para entretenerlo.
(El Litoral, 2007)

4 comentarios sobre “Dibujitos”

  1. Javier Mendiondo dijo:

    Estanislao, sigo tus líneas con bastante simpatía desde que me las crucé por primera vez, supongo que pertenecemos a la misma generación, al menos nos suceden cosas parecidas. Lo bueno de tu columna es que te encargás de poner en palabras cosas que le suceden todo el tiempo a mucha gente. Pero tu última columna “Dibujitos” es de una simpleza tal, y a la vez tan descriptivo de lo “cotidiano” para los nuevos padres que te felicito por hacerlo de un modo tan sencillo. Felicitaciones y adelante.
    Javier Mendiondo

  2. Julia Catella dijo:

    YA ME IMAGINO LA ESCENA,Y LOS VEO EN EL SALON DE TU CASA.
    GRACIAS POR COMPARTIRLA.
    PESE A LA DISTANCIA,ES COMO SI TAMBIEN HUBIESE ESTADO SENTADA YO TAMBIEN;CON USTEDES.

    LOS QUIERO MUCHO.
    JULIA.

  3. POCHE dijo:

    que bueno¡¡¡¡ reconozco la escena, me es muyyyy familiar y me encanta…
    creo que en esas pequeñas cosas está la respuesta a muchas otras…

  4. PEPI dijo:

    Tani.. la verdad que muy bueno.
    Coincido con algunos comentarios ya publicados. Pero en mi caso, lejos de identificarme con la experiencia, me gusta particularmente la forma en que se expresa la psicología del nene y su papá.
    Al margen, ya sabés en qué ando trabajando en estos momentos, por lo que realmente se valora mucho la existencia de espacios de este tipo.
    Un abrazo,
    José (Pepi)

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