Entrevista con Liliana Herrero: “Estos son días de un gran temblor espiritual y emocional”
Lúcida y cálida, pareciera que Liliana Herrero, a medida que avanza la entrevista vía telefónica, se siente cada vez más cómoda con la conversación que le hemos propuesto.
Al comienzo, ha desgranado una precisa reflexión sobre las tres décadas del golpe, el lugar que ocupan los derechos humanos, y el sitio que ella, en su carácter de artista, tiene en medio de esas “heridas que no cicatrizan”. En la segunda parte de la charla, dedicada exclusivamente a su rol como vocalista, otorga un lugar preponderante a los artistas del interior y asume sus logros hasta con cierta timidez, por ejemplo cuando se le mencionan los elogios permanentes de la crítica. Lo que sigue es la reproducción de esa entrevista, poco antes de su show de esta noche.
LA INTERROGACIÓN QUE SIEMPRE VUELVE
-La primera observación es que la agenda de marzo viene muy cargada por la serie de actos relacionados con el aniversario del golpe (tocó en Rosario el 23, entre otros shows), ¿cuál es la reflexión que se puede hacer desde tu lugar como artista?
-Es una reflexión oscura y profunda, como son éstos, apenas, 30 años. Hay países que han sufrido genocidios como el nuestro y que aún están debatiendo, como en Alemania o en Japón…
-Claro, históricamente es poco tiempo…
-Sí y en términos del dolor también es poco tiempo, porque es como si hubiese acontecido ayer. Y eso no se irá nunca. De modo que es un momento breve en términos históricos, pero al mismo tiempo uno se ve obligado a algunas reflexiones: tiendo a pensar, en primer término, qué hemos hecho en estos 22 años de democracia, eso me quita el sueño. Y qué instituciones hemos construido. En algunas casos veo con optimismo ciertas actividades de la sociedad argentina, y en otros casos no, veo que hemos retrocedido…
-El tema sigue estando muy presente, muy vigente y abierto…
-Sí, y otro tema que me parece importante para debatir es `qué hacemos con aquellos lugares que se han encontrado’, que han sido centros clandestinos de detención. Y los más ostensibles como la ESMA, con la que todavía no se sabe a ciencia cierta qué hacer…
-Claro, porque el Museo de la Memoria quedó en veremos…
-Está en medio de una discusión que hay que fomentar y fortalecer. Me parece que los organismos de DDHH, las personas individuales y el Estado deben discutir cuál es el destino de esos lugares. Muchos piensan que hay que producir un extraordinario vacío, una especie de nada, que señale el horror, que no es una mala idea, pero al mismo tiempo la historia fluye, se mueve… Creo que nosotros estamos recién en los inicios de un debate que durará muchos años.
-Y respecto de la discusión si declarar feriado o no el 24 de marzo, ¿cuál es tu opinión?
-Yo quiero imaginar que el hecho de declararlo feriado no impide el trabajo y la reflexión. De hecho, desde que tenemos los gobiernos democráticos, y más allá del gobierno de Alfonsín -en el que se llevó adelante el juicio a las Juntas-, éste es el gobierno que más ha planteado y más ha puesto sobre el tapete y en la mesa de discusión el tema de los DDHH. Eso hay que festejarlo y aprovechar para seguir discutiendo…
-La diferencia que uno nota es que antes ni siquiera estaba planteada la discusión, y hoy está presente.
-Me parece que el hecho de declararlo feriado señala también cómo el gobierno de Kirchner ha tomado el tema de los DDHH. Por ahí eso tiene un rasgo excesivamente oficialista pero, también es cierto que este gobierno ha abierto la posibilidad de una discusión sobre el golpe… Nosotros estamos obligados, históricamente, a partir de estos acontecimientos horrorosos, a pensar en lo que fuimos y en lo que somos; no podemos soslayar esa reflexión. Además, esto demuestra que las cosas que han sucedido no han sucedido en el pasado sino que están siempre en el presente y están todo el tiempo interpelándonos.
-¿Tenés relación con los organismos de Derechos Humanos?
-Bueno, soy miembro adherente del CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) y después participo por propia voluntad en las actividades que realizan las Madres, sean recitales o reuniones, fiestas y cumpleaños, y eso también es una alegría. A algunos conciertos las he invitado para que vayan con el pañuelo, porque es un modo de sentirme acompañada por uno de los grupos luchadores por excelencia que existe en este país (…) creo que estos días son de un gran temblor -espiritual y emocional- y eso es estimulante, donde uno está sacudido de nuevo por esa interrogación que uno cree ilusoriamente se va y siempre aparece…
EL ARTE Y TODO LO DEMÁS
-¿De qué manera seleccionás el repertorio de tus discos? Porque hay composiciones tradicionales (de Yupanqui, por ejemplo), pero también obras de autores ligados con otros géneros y/generaciones, como Fito Páez, Spinetta o Pandolfo…
-Fundamentalmente (las canciones) tienen que emocionarme. Lo que hago con un tema es ver si puedo hacer o intentar hacer algo con él, o decir una palabra más. Inclusive puede pasar que no me guste en su versión original. Si veo que no puedo, lo abandono hasta más adelante. Me ha pasado que he querido hacerlos, nunca se me ha ocurrido nada, hasta que aparece algo y los grabo. Siempre pienso que si el tema me gusta, y hay un texto sólido, y hay una lógica musical interna que me interesa, es posible darle una vuelta de tuerca.
-Hay algunas versiones folclóricas incluidas en tus discos que tienen ciertas innovaciones; ¿te ha sucedido recibir opiniones de gente relacionada con el folclore tradicional sobre ese tratamiento, a favor o en contra?
-De personas que me interesan, sí. Una vez recibí una carta muy crítica pero muy hermosa de Suma Paz. La guardo con mucho cariño. Ella, recostándose en una visión y una versión del folclore, sostiene la necesidad de ser fiel a una versión más literalmente folclórica. Fue una hermosa enseñanza y aprendí mucho de ella, aun cuando yo no estuviese de acuerdo. Ese tipo de debates sí me interesa y me estimulan, pero a otras voces que no me interesan en términos artísticos no les doy tanta importancia.
-Tanto en el folclore como en otros géneros, hay mucho prejuicio, sobre todo con la gente que no hace exactamente lo que se supone que debe hacer, entonces todo artista que se sale del molde es catalogado poco menos que como un traidor…
-Y también en el rock, y tal vez en todo género, porque también he sido testigo de fuertes discusiones en gente relacionada con el jazz, entre el nuevo jazz y el viejo jazz. Entonces me parece que tal vez ésa sea la condición de todo género. Quizás eso nos estimule para pensar al revés: que todo género exista pero no sea nada si no tiene un diálogo fluido con otros géneros…
-En el rock se da una cosa increíble, que es que los grupos, cuanto más vinculados con el hard rock están, más conservadores son…
-Sí, y también el rock tiene ese drama que es la estrecha ligazón con el pop…
-Hay un límite difuso…
-… y los más rockeros son los que cuestionan esta cercanía, que no es una mala palabra. El pop ha sido, en otros lugares, un elemento que contribuyó enormemente a renovar ciertas caras del arte.
-En una nota periodística, el uruguayo Eduardo Roland dice que “conceptual y estéticamente, estás a la altura de un Caetano Veloso”. ¿Cómo tomás este tipo de conceptos?
-… Y me ponen un poco nerviosa (risas). Esas expresiones siempre incomodan un poco ¿no? Caetano es un artista muy importante de Brasil; a mí me interesa mucho Chico Buarque… Las tomo a esas opiniones, y en general me pasa que las olvido (risas).
-¿Cómo es tu relación con el periodismo?
-Me gustan los periodistas que pueden estar ubicados en la crítica artística en el sentido de un gran debate respecto de lo que uno está haciendo ¿no? Eso lo veo en algunos, en muy pocos (…) Cuando aparecen grandes movimientos musicales, siento que surgen grandes críticos que están a la altura de éstos. En este momento, encuentro que es bastante escaso (…) pero hay periodistas que están pensando la música.
-¿Sentís que le falta difusión al folclore, a nivel medios?
-Depende de qué folclore, porque hay folclore que está hecho para que se difunda…
-El llamado folclore pop…
-Sí, o el folclore joven o “erótico”, no sé cómo llamar al de Los Nocheros (risas), éste tiene mucha difusión.
-Me refería más bien a lo que hacés vos.
-Bueno, sí, tiene escasa difusión, pero me parece que siempre ha sido así, no hay que quejarse de eso, y cada uno tiene que continuar haciendo lo que puede sostener y lo que puede pensar (…) yo he perdido mucho tiempo quejándome de eso y prefiero pensar en cómo voy a seguir con la música…
-Mencionaste a Buarque, hablamos de Caetano, si tuviera que preguntarte por tus músicos argentinos favoritos, ¿a cuáles elegirías?
-Muchos. Hay músicos y músicas estupendos. Siempre pongo como primer nombre a Mercedes (Sosa), es una voz fundamental sin la cual uno no podría pensar hoy el canto. Después está la gente que uno admira, como García, Fito, Spinetta, Palo. Luego hay muchos chicos que están haciendo cosas muy interesantes en el interior: Coqui Ortiz, Juan Quintero, el Negro Aguirre, Lucho Hoyos, Silvia Iriondo, Claudio Bolsani, Carlitos Cassaza, Laura Albarracían, Adrián Iaies, Mariano Otero…
DISCOGRAFÍA BÁSICA
- “Liliana Herrero” (Sello La Mar, 1987).
- “Esa fulanita” (Sello La Mar, 1989).
- “Isla del Tesoro” (Polygram, 1994).
- “El diablo me anda buscando” (en vivo, Mundo-Tónica Records, 1997).
- “El tiempo quizás…” (Ediciones de la Universidad del Litoral, 1998).
- “Recuerdos de provincia” (Circo Beat-Warner, 1999).
- “Leguizamón-Castilla”. L.H. y Juan Falú (Epsa Music, BAM y Circo Beat, 2000).
- “Confesión del viento” (EPSA music/LQF music, 2003).
- “Falú-Dávalos” L. H. y Juan Falú (EPSA music/LQF music, 2004).
- “Litoral” (EPSA music/LQF music, 2005).
Más información en www.lilianaherrero.com.ar.
UN LARGO CAMINO
Intérprete del folclore argentino y profesora universitaria en Filosofía, Herrero nació en Villaguay, provincia de Entre Ríos. Inició su vida artística como cantante en los años ’60. Desde entonces, se dedica a bucear en las raíces folclóricas argentinas, otorgándoles sonidos y tratamientos contemporáneos. Así, Herrero propone una forma de interpretación más ligada a la re-composición que a la mera copia fiel de una obra popular en su versión original. A lo largo de su carrera ha obtenido, entre otros premios, el Konex Platino 2005, como la mejor cantante de la década ’95/’05. En 2004 logró el Premio Gardel 2004 (otorgado por Capif) como artista de folclore, en el rubro “Nuevas Formas”. Ha presentado su música en los más diversos escenarios del mundo y participado con sus interpretaciones en diferentes filmes como: “El Cielito”, de María Victoria Menis; “Memoria del Saqueo”, de Pino Solanas; “Kamchatka”, de Marcelo Piñeyro; “Vidas Privadas”, de Fito Páez, entre otros.
(El Litoral, 2006)
