Entrevista a Gerardo Gandini: “En mis obras hay una fuerte influencia de la literatura”
El prestigioso compositor y pianista fue una de las figuras excluyentes en el 9ª Festival de Jazz de Santa Fe, realizado en el Paraninfo de la UNL en 2006. Desde Buenos Aires, opinó sobre su facultad para abordar diversos géneros, el momento de la creación, los Postangos, Piazzolla y el Colón, entre otros temas.
EGC
Lo recuerdo perfectamente: pequeño en el enorme escenario del Paraninfo de la UNL, en 2003; gigantesco al emprenderla solo frente al piano, con un silencio de sepulcro de los asistentes como telón de fondo. Así, arqueado ante su instrumento como queriendo extirparle un sonido más, o buscando un camino más por los que improvisar a la usanza de un jazzero, o suplicando a sus musas que hallen algo así como la quintaesencia del dos por cuatro, lo ha visto el país tras sus `Postangos’.
Lo recuerdo: primero, un póquer de tangos de Gardel/Le Pera -”Soledad”, “Volvió una noche”, “El día que me quieras” y “Por una cabeza”- colándose por entre los múltiples y temerarios recorridos del músico, deliberadamente antojado de dar nueva vida a esas composiciones clásicas, en su percepción o en el capricho de quien juguetea con algo que conoce como la palma de su mano. Lo recuerdo: sin orden aparente, con principio pero acaso sin final, se presentaban y perdían las canciones y desde caóticos nudos surgían, diáfanas como bendiciones, las melodías tradicionales. Escuchamos, en versiones personalísimas, aquella vez, “El Choclo”, una hermosa composición suya, “Tema de La Nube”, “Los mareados”, “Cristal”, “Nunca Tuvo Novio” y “Chau París”.
Han pasado casi tres años desde esa presentación de “Postangos” en el Paraninfo de la UNL. Gerardo Gandini (Buenos Aires, 1936) regresará a Santa Fe en marzo próximo (ver recuadro) para seguir deleitando a los amantes del tango y del jazz con su elogiada interpretación. Vía telefónica, El Litoral dialogó con el músico sobre temas coyunturales y problemáticas interminables de la dura y maravillosa vida de músico.
-¿Qué tipo de espectáculo va a traer a Santa Fe el próximo 9 de marzo, cuando se presente en el marco del festival de Jazz?
-El concierto tiene dos partes. La primera va a ser de piano solo, los `Postangos’; en la segunda se van a escuchar algunas piezas de una obra que yo escribí para la Big Band de la Radio Colonia de Alemania… Ese trabajo se presentó en la Filarmónica de Colonia con mucho éxito. La recepción fue muy buena. Lo tiene Gabriel de Pedro al disco…
-¿Tiene contacto con algunos otros músicos locales?, además de De Pedro…
-No, con Gabriel tengo contacto porque él apareció el año pasado para tomar unas clases conmigo, y creo que a través de él es que surgió esto (su participación en el festival)…
-Su última visita a Santa Fe fue junto a Fito Páez en la presentación de “Moda y Pueblo”. Ese disco fue muy comentado porque supone la confluencia de un músico de rock y un músico clásico… ¿Cuáles son las conclusiones de esa experiencia, más allá de que usted ya había manifestado su admiración por algunos músicos de rock, como Spinetta y García, además del rosarino?
-Estoy muy alejado del rock por lo que hago. Esto surgió hace mucho tiempo, como diez años atrás, a partir de una serie de conciertos de `Música Esperanza’, de Miguel Ángel Estrella. En esa ocasión yo hice algunos arreglos de músicas clásicas y otros de músicas de Fito. Y el anteaño, para un recital en Rosario, a Fito se le ocurrió continuar esa idea. Hicimos varios recitales en Buenos Aires, después grabamos el disco, e hicimos una gira…
PIAZZOLLA Y DESPUÉS
-¿Le parece que ha sido un músico que ha abierto caminos, alejándose de la cuestión un poco elitista que tiene la música clásica, con su incursión en otros géneros…?
-No sé si abrí caminos, pero es algo que depende de la personalidad de cada uno. Yo soy bastante abierto, obviamente yo no soy un músico de rock ni un músico de jazz: soy un músico clásico. Además, sé separar las cosas. Y entiendo que el punto de reflexión que impone componer música clásica es muy diferente a lo que es la música popular. Desde que toqué con Piazzolla (1989), puedo pensar la música popular como si yo fuera un músico popular…
-Usted me decía que podía hacer tango, porque tocaba el tango desde el tango…
-Claro, a mí las versiones que hay de solistas y conjuntos clásicos tocando obras de Piazzolla no me gustan, me parecen que le falta algo…
-Mencionaba el caso de Barenboim, y decía que le parecía algo forzado…
-A mí Barenboim me parece un grandísimo músico. Pero para tocar el tango, sobre todo, hay que conocer el estilo. Y hay ciertas cosas del tango, que si uno no lo ha tocado antes, o ha tenido la suerte como yo que he tocado un año con Piazzolla, que son muy difíciles.
-Usted que ha tenido la experiencia real con Piazzolla, ¿considera que era un hombre de genio, como se lo sindica hoy en día?…
-Yo creo que Piazzolla era un gran músico popular, de los mejores, a la altura de Charlie Parker o de Coltrane. Pero la música de Piazzolla es inseparable de la ejecución de Piazzolla: es la música de Piazzolla tocada por Piazzolla, por el tipo de fraseo, o qué se yo. Y además yo creo que Piazzolla no abre ningún camino. Piazzolla cierra caminos. Ha habido muchos intentos… (piensa).
-De retomar su obra…
-Sí, en general los jóvenes que empiezan a tocar tango imitan a Piazzolla. Yo creo que él ya agotó un camino, y en realidad lo que terminan imitando son los estereotipos de Piazzolla. Pero Piazzolla es inimitable.
-Y esto dicho en un contexto en donde se hacen tantas versiones de la música de Piazzolla, que es un poco abrumadora…
-Sí, bueno, es una moda como todas las otras. Pero cuando yo toqué con él, en el ï89, en Europa y en EE.UU., tocábamos a sala llena en todos lados, tenía un éxito terrible. Ya era un tipo muy famoso. Pero acá no tenía mayor trascendencia.
-Otra de las modas que hay en estos tiempos es el tango electrónico, ¿qué opinión tiene al respecto?
-Bueno, me parece deleznable. Es una música absolutamente comercial, hecha para vender. No tiene nada de tango y es una música muy elemental, que consiste en tomar algunas de las melodías del tango y mezclarlas con la música disco… No aporta nada, bah, aporta en contra (risas).
LETRA Y MÚSICA
-Otro de los temas sobre los que hablamos en nuestra primera conversación, en 2003, es esta relación suya con el mundo literario, a partir de un trabajo que hizo sobre “La ciudad ausente” de Piglia, y otro trabajo sobre textos de Eco… ¿hay algún proyecto nuevo en este sentido?
-En el caso de “La Ciudad Ausente” fue algo muy especial, porque yo lo admiraba mucho a Ricardo. Nos hicimos amigos e inmediatamente surgió el proyecto. Y el libreto lo hizo él mismo, era una relación muy fraternal. También trabajé con Griselda Gambaro, en “La casa sin sosiego”. Fue un trabajo por encargo y lo hicimos muy bien. Pero lo literario no se da solamente en las óperas que yo escribí, sino que muchas veces, en cualquier obra, incluso en las instrumentales, hay una fuerte influencia de la literatura que sería muy espinoso explicar.
-¿Sigue leyendo asiduamente? y ¿hay algún autor de los más actuales que lo haya deslumbrado?
-Sí, uno de los más grandes, sino el más grande, se murió el año pasado, es Saer, santafesino. Yo creo que su último libro, que dejó sin terminar, `La Grande”, es una obra maestra. Tiene que ser mucho más reconocido…
QUIÉNES Y DÓNDE
-Otra de las problemáticas que está generando bastante polémica es el mundo del arte, es el manejo del teatro Colón, y específicamente sobre quiénes deben y quiénes no deben presentarse allí. ¿Tiene alguna postura al respecto?
-Creo que no hay porqué sacralizar al Colón como si fuese una cosa que no se puede tocar. Y después, todo depende de qué músico popular. Creo que alguien como Spinetta puede perfectamente estar en el Colón y lo ha estado de hecho. El mismo Piazzolla también estuvo. No quiero hacer nombres, pero qué se yo, Shakira o Soledad no son para el Colón (risas). El Colón es un ámbito de música de calidad más que de música clásica, y eso es lo que hay que mantener…
-Y la calidad trasciende los géneros ¿no?
-Claro.
-Alguna vez usted me dijo que más allá de la necesidad de estudiar música, había una especie de don o característica natural que algunos músicos tenían y otros no, y mencionaba el caso de Monk…
-Creo que el estudio es necesario, pero si no se tiene un “algo” antes, uno se puede matar estudiando y no va a pasar nada. Por otro lado, paradójicamente, el tipo que tiene talento, teóricamente, no precisaría estudiar, porque aprende más rápido y porque va a ser músico de todas maneras…
-¿Considera que hay casos de músicos populares que tienen más facilidad para la composición que un músico académico?
-Son dos cosas muy diferentes, no se puede comparar. La composición de música clásica, seria, académica -aunque no me guste el término-, es muy diferente de lo que puede demandar, por ejemplo, una canción genial como “Imagine” de John Lennon, se puede componer en veinte minutos. En cambio para escribir un cuarteto de cuerdas podés estar años.
-Hay que transpirar mucho…
-Y pensar más que nada (risas).
-¿Sigue trabajando por las mañanas? Usted me decía que era una persona esencialmente matinal…
-Sí, después de las dos de la tarde generalmente no se me ocurre nada.
-Y se dedica a otras cosas o descansa…
-No, me dedico a sufrir para que se me ocurran, pero no pasa nada… (risas)
-¿Va a haber una nueva versión de “Postangos” en el futuro, algún disco más?
-Ahora va a salir, para el sello `Blue Art’ de Rosario, un disco que grabamos a dos pianos con Ernesto Jodos, para abril probablemente. Hicimos la grabación el año pasado.
-¿Algunos de los autores incluidos en el repertorio?
-Bueno hay cosas de Jodos, hay cosas mías, algo de Charlie Parker, una versión de “Malena”, de todo. No es un disco de tango ni de jazz, es una cosa extraña.
*) en Clarín (2006)
GANDINI BÁSICO
1
Compositor y pianista, Gandini tiene una trayectoria en el mundo de la música académica de antecedentes impresionantes, pero no se limita a este espectro de la creación artística. Ha incursionado en el jazz y el tango, la música para películas y para obras de teatro. Desde los 60, desgranó una trayectoria abrumadora en antecedentes, concentrada en la composición de obras de todo tipo, entre las que pueden destacarse la música de cámara y las óperas.
2
Estudió composición con Alberto Ginastera y luego en la Academia Santa Cecilia de Roma. Sus estudios de piano fueron realizados con la guía de Pía Sebastiani, Roberto Caamaño e Ivonne Loriod. Por sus trabajos ha ganado numerosos premios y obtenido becas en Nueva York, Roma y otras ciudades del mundo. Entre estas últimas, puede mencionarse la Guggenheim (1982).
3
El 1960 ganó el Premio Municipal de Composición (Bs. As.), sería el primero de una larguísima serie entre los que pueden destacarse: el primer premio en el concurso internacional organizado por el Congreso para la Libertad de la Cultura (Roma, 1962), el primer premio de música de cámara del Mozarteum Argentino (1963), el Premio de las Juventudes Musicales de España (1970), el premio Opera de Cámara de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (1971). En 1974 fue seleccionado como uno de los “Diez Jóvenes Sobresalientes” del año en la Argentina y en 1977, le fue otorgado el “Premio Moliére” del gobierno de Francia por música para teatro.
4
Ha participado en su calidad de compositor o como pianista en numerosos festivales internacionales. Varias de sus obras fueron llevadas al disco, entre ellas: “Fantasía Impromptu por la Orquesta de Louisville” (EE.UU.); “Soria Mona”, por la Camerata Bariloche; “Fantasía para clarinete y piano”, por Mariano Frogioni y el autor; “Música Nocturna IV”, para guitarra y cuarteto de cuerdas, por Irma Costanzo y el Cuarteto de la Universidad de La Plata, etc.
5
Fue profesor de la Juilliard School of Music de New York, del Instituto Di Tella (Buenos Aires), del Conservatorio de la Ciudad de La Plata (Argentina), asesor del Fondo nacional de las Artes de la Argentina y jurado en numerosos concursos internacionales de composición. Estuvo a cargo de los cursos de Música Contemporánea del Instituto Goethe de Buenos Aires durante cuatro años fue profesor de composición de la Facultad de Música de la Universidad Católica Argentina y de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Plata (Argentina).
Publicado en El Litoral en 17 de febrero de 2006
