Noctéglicos El Litoral.com

De la forma de los descubrimientos

“He dado el salto de mí al alba”
Alejandra Pizarnik (*)

1.- El miedo
Hoy, ella (sólo sabemos que es pequeña, desconocemos su aspecto), que hasta ayer o hace segundos respiraba en la incontestable inconsciencia de los niños, que en su simplicidad de vivir no concebía la posibilidad de una ardua densidad de vivir, ha sido protagonista, ha sido víctima, de un hecho extraordinario: ha descubierto el miedo. Hoy, bruscamente, ha temido. Potenciales represalias, lo por venir, una oscuridad imaginada o real que acecha después del meridiano conforman un cuadro de recelo inédito en su pura ansia de vivir.
Un sentimiento intransferible ha recorrido su cuerpo, corroído parte de su voluntad, alterado sus hábitos. Un sentimiento que, sospechamos que supone (poco importan su nombre y el sitio donde se halla, sólo que algo ha cambiado en su mirada), se quedará en algún lugar inasible entre su consciencia, el mundo exterior, los estímulos que de él provienen y la particularísima lectura que imprimen los niños a las cosas. Ella (sólo sabemos que ya no es la misma), ha refrenado algún impulso, ha considerado el después, ha analizado las consecuencias de sus actos, por primera vez. Ella (no sabemos dónde vive, ni con quién, ni qué hace, sólo que es pequeña y que fue arrancada de su infancia), con una inteligencia que no puede plasmar en palabras, ha comprendido que su hacer afecta a otros y determina su futuro. Ha descubierto las consecuencias; ha temido las consecuencias. Ha coartado sus actos reflejos, acatado una negativa, internalizado los límites. Ha temido, bástenos saber eso (todo lo demás se nos escapa, salvo que no vé el mundo como hasta hace instantes). Un espantoso silencio ha seguido a su descubrimiento, un lapso de tiempo congelado de reflexión o tristeza. No lo sabe todavía, pero toda su vida estará atravesada por el esfuerzo de controlar ese miedo. Alguien me dirá, como la de todos; alguien me dirá: algunos se sobreponen, otros son arrastrados, otros son paralizados, por el miedo; alguien me dirá: el miedo y el cálculo o el alcance de la aparente valentía hacen el mundo.
2.- La ira
Hoy, ella, que hasta ayer respiraba la magna soberbia de la juventud, ha descubierto la ira. Vio su reacción destemplada como la que vemos en otro, como la que rechazamos en otro. Ha controlado su ira; ha entendido que la ira, que la administración de su ira, determinará en adelante su vida. Ha entendido, en el preciso instante en que esa brutal fuerza descontrolada ha menguado, que no es dueña ya de sí o que podría no serlo de a momentos. Ha deducido, finalmente, que ni siquiera las voluntades disuasorias podrían apartarla de su ira, que ha implosionado. Pero, acaso, piensa, todo proviene de antes de antes de antes, cuando alguien descargó su ira sobre ella, pequeña, y fue arrancada de su niñez y sintió miedo por primera vez y descubrió el miedo y la ganó el miedo que parió, ciertamente, su ira de ahora.
3.- La muerte
Hoy, ella ha descubierto el pasado. Un pasado que lentamente se engrandece a sus espaldas. Vé en su pasado sombras latentes; fantasmas que no ha creado la atosigan y vienen a por ella en sueños recurrentes. Ella, que una vez de niña descubrió el miedo por la ira de un otro, que una vez supo de su ira y administró la ira, hoy descubrió la muerte. La muerte del otro que una vez le hizo conocer el miedo y crecer su ira; una ira que hoy encontró curso, en lo que a alguien le parecerá un acto de justicia y juzgarán diversas ópticas. Hoy, ella no tiene miedo.
*) De “Árbol de Diana” (1962). En “Poesía Completa”. Ed. Lumen. Pg. 103.
Publicado en el diario El Litoral el 14 de mayo de 2006

1 comentario sobre “De la forma de los descubrimientos”

  1. maría flavia catella varrone dijo:

    Me encanta lo que escribís y, sin duda alguna, alucino de cómo lo hacés, encontrando los giros y las palabras justas que me envían dónde vos querés enviarme, precisamente. Mandame lo que quieras y cuando quieras, que me gusta muchísimo leer cosas tuyas.
    Felicidades y un abrazo grandote
    Flavia

Deje un comentario