Noctéglicos El Litoral.com

Vicio de nulidad

ANTES
Este hambre, digo yo, este hambre, esta necesidad, esta carencia, pregunto, esta sed que me impulsa a errar, a correr a la noche, a rondar sus fantasmas, a sufrir de fiebre perpetua en sueños y en la vigilia, a fantasear que consigo calmar la fiebre, a imaginar que, rendido, descanso luego, este hambre -digo- entonces, ¿merece acaso ser acallado, desconocido, ignorado?

E interrogo, esto que me pasa, que me atraviesa con incontestable hondura, como quiera se llame, debilidad, error, sed, apetencia -digo-, esto que me urge a multiplicar las deshoras, a yacer con fatalidad de insomnio, a doblegar la culpa o anularla, esta negación, esta falta, este hueco que no se colma, este nervio, este temblor ¿debe, por causa de las convenciones, de la socialidad, ser negado, proscripto, anulado?; e insisto, este deseo incendiario, esta voluntad irracional, este arrojo de alevosa urgencia, esta fuerza primal, este anhelo desencajado ¿ha de ser acaso reprimido, rechazado, minimizado? Y concluyo, este apetito voraz que con omnipresencia exige ser saciado, estas voces que me empujan a acometer con fruición la fruta prohibida y a dejarme convencer por su canto trasnochado ¿podrán ser eludidas?
DESPUÉS
Y este cansancio en que calo ahora, cuestiono, consulto, esta perfecta fatiga que entreveo como un ingreso lento en el sueño, este flotar en una atmósfera que parece uterina, esta calma, esta saciedad, pregunto, esta calma ¿no debe acaso ser repetida, elogiada, deseada?; e insisto, esta felicidad secular, este momento ¿no es digno de reiterarse, multiplicarse, expandirse, compartirse? Y pregunto, este desmayo del que se sabe pleno y ha penetrado, quizás, por segundos, en la belleza finita que se nos oferta ¿no amerita ser cortejado, admirado, contado, recordado? E indago, finalmente, esto que se nos ofrece, dones terrenos, pequeñas felicidades, resabios de Epicúreo, infusiones e ingestas de varia especie ¿no ameritan ser usufructuados, explotados, disfrutados? Y consulto, ¿no es acaso mejor responder a la cita de estas musas resacosas, sumergirse en el costado velado de la noche, acabar con la abstinencia inenarrable y fundirse en el sueño, que transformarse uno mismo en un saco de límpido control a punto de estallido o de enfermizas negaciones? Pero este hambre, que se repite a ciclos cada vez más pequeños y absorbe toda fuerza, y desafía la salud, la cordura, la ley, las convenciones, este hambre, digo, afirmo, sostengo ahora, con certeza de verdad, este hambre va a desaparecer, si desaparece, sólo cuando yo desaparezca.

Publicado en el diario El Litoral el domingo 26 de noviembre de 2006
 

 

1 comentario sobre “Vicio de nulidad”

  1. Fabián dijo:

    Estani, bienvenido al espacio cibernético y bienvenido todo tu talento.

    Lo que me estaba perdiendo ……

Deje un comentario