Alternativas
Escrito en Junio 4, 2011 por gozatusintoma
Él se retorcía en la cama hacía una semana. Sólo decía “me envenenaron’’. Su cuerpo había quedado desnudo frente a la quimioterapia. Una especie de bolsa de antibióticos/sustancias químicas que fueron a parar derechito a la sangre supuestamente para aniquilar ese cáncer -ese maldito tumor que generó el mismo organismo vaya a saber uno con qué maldito argumento- pero también el resto del cuerpo.
A instancias de él mismo, que había desde un primer momento enarbolado su casi determinante decisión “no me voy a hacer quimio’’, se sumergió en lo que consideró una posibilidad de vida.
Fue el mismo médico el que lo encaminó: con un “esto o la muerte”. Ya agonizando de miedo decidió que “esto” era menos letal. Eso fue al principio. Ya con la terapia empezada dudó; y cambió su elección cuando padeció nueve días de agonía: retorcerse en la cama de dolor, sin ganas de alimento, casi sin signos de vitalidad, con el único deseo de querer desaparecer. Ni bien pudo salir de ese estado decidió: BASTA! Ya había maltratado demasiado su cuerpo, su yo, él es cuerpo. Ya lo había “envenenado” -como decía- para supuestamente vivir, pero por el contrario sólo había hallado unas ganas inmensas de morir. Prefirió vivir bien lo que quede, que padecer semejante e inexplicable calvario.
Los que creen en la vida, en el cuerpo, en cada latido dicen que no existe la enfermedad, hablan de desequilibrios en el cuerpo: que tanto el cáncer como un resfrío son los síntomas que aparecen frente a emociones, sentimientos, pensamientos que se pueden trabajar, equilibrar. No sé, parece un buen punto.
A este señor increíblemente lo sacaron de ese infierno unas “sesiones” de reiki a distancia. Más tarde lo paró una terapia de medicina natural con graviola, un árbol que crece en Perú y también en Brasil que según dicen fortalece el sistema inmunológico; y también una limpieza de hígado que se hizo con alimentos y sustancias naturales tan mágicas como inofensivas; y decidió respirar más y si era necesario pensó en aprender a hacerlo, y caminar y … la semana pasada participó en un curso de cocina con un “oncólogo holístico” de apellido Esteves que dio respuestas, oxígeno, caminos basados en especial en la alimentación y en otras formas de vida. Supongo que la búsqueda continuará y los tesoros hallados quizá no pertenezcan al mundo de los médicos y los laboratorios, sino más bien a un mundo más humano, ése que preserva cada latido -aunque demande esfuerzo para ser escuchado- por el simple hecho de manifestar vida.

Estoy en 5to año de la carrera de Kinesiología.
Después de estudiar tanto el tema de rehabilitación y restitución de la salud; creo que este debe ser el camino a tomar a la hora de abordar un paciente, en esta nueva era de conciencia natural que está asomando en el ámbito de la salud, para llevar a la persona a su mayor expresión humana y desarrollar nuevamente sus sensaciones y sentidos mediante técnicas y elementos más naturales y relacionados a la VIDA.
Leí este comentario, creo que el libro puede ser útil
Saludos
Un libro que ayuda a convivir con enfermedades terminales
Analía Páez
La tanatóloga Stella Maris Maruso, quien ayuda a enfermos terminales a través de técnicas y experiencias que vuelca en su flamante obra “Laboratorio interior. Nuevas historias para sanar que merecen ser contadas”, aseguró que “sanar es regresar a nuestro estado de integridad”.
Maruso está a cargo de la Fundación Salud, que funciona en una especie de paraíso terrenal ubicado en Luis Guillón, en el conurbano bonaerense. Hasta allí se acercan docenas de personas enfermas de alma y espíritu y quienes solo buscan una manera diferente de vivir, lejos del estrés y las presiones cotidianas.
En su libro -editado por Ediciones B- Maruso explica las ventajas de la psico-neuro-endocrino-inmunología, la disciplina científica que comenzó a aplicar hace 30 años en enfermos terminales con el objetivo de revertir el efecto negativo de la emociones sobre los procesos biológicos.
Desde entonces, esta investigadora, tanatóloga y terapeuta biopsicosocial asistió a casi 30.000 enfermos que a lo largo de tres décadas pasaron por la Fundación Salud, una organización que recibió el respaldo de la comunidad científica y que periódicamente participa de ciclos organizados por la facultad de Medicina de la Universidad de Harvard.
“En el libro cuento sobre los casos de las personas que llegan para sanar. Junto a un grupo de médicos, nos dedicamos a ayudar a las personas entre las cuales puede estar una enfermedad que es considerada incurable para la medicina. Atendemos las necesidades insatisfechas de la medicina”, asegura Maruso en una entrevista con Télam.
“No se atiende a la enfermedad, sino a la experiencia de la enfermedad”, plantea Maruso y aclara: “O sea, cómo la persona experimenta la enfermedad, ya que si lo hace de una manera saludable podemos optimizar el resultado de los tratamientos”.
“Trabajamos sobre todo lo que tiene que ver con lo que piensan, lo que sienten, sobre lo que es vivir con una enfermedad, es decir, cómo se vive el período en que sale del consultorio médico con un diagnóstico y hasta la próxima consulta”, señala.
En su texto comenta que a través del Programa Avanzado de Recuperación y Apoyo brinda asistencia a personas que atraviesan crisis severas ya sea enfermedades graves como cáncer, sida, enfermedades autoinmunes, cardiovasculares y otras de alto riesgo como así también depresiones, adicciones y crisis existenciales.
A través de un plan de salud personalizado, diseñado por un equipo interdisciplinario que la secunda, “se logra potenciar sus recursos internos a fin de realizar los cambios vitales que posibiliten el regreso a la salud e indiquen un camino nuevo hacia la sanación”, explica Maruso.
“Se logra generar una estrategia terapéutica holística que considere todo lo que el hombre actualiza para sumar o restar y que influencia el sistema inmunológico”, indica.
“La neurociencia dice que cada pensamiento y sentimiento impacta en las células inmunológicas esto puede marcar una gran diferencia, más allá de que la persona pueda mejorar su estad físico y funcional. Puede resignificar toda una historia de vida y tener una visión más trascendente a la experiencia de vida”, agrega.
Para conocer un poco más sobre lo que cuenta Maruso en su obra, esta periodista asistió a la fundación y este es el relato de la experiencia vivida en el lugar, donde la mañana arranca con bailes y se escuchan desde las canciones pegadizas de cualquier boliche hasta las recordadas de la infancia.
Todos bailan, de alguna u otra manera. Las sillas de ruedas se acercan a la pista y quienes aún son tímidos sólo levantan los brazos desde los confortables sillones del lugar.
Luego de un poco más de 40 minutos de bailar y cantar con el alma, llega Maruso siempre vestida de blanco y la paz se impone en el lugar. Las colchonetas corren a las sillas de ruedas, las muletas y la meditación comienza.
Una vez terminada, Maruso comienza con sus charlas sobre autosanación: habla de cuáles son las claves para dejar el dolor del alma de lado y comenzar a hacer lo que le hace bien al espíritu. Todos participan. Levantan sus manos y las preguntas y experiencias de vida no cesan. Todos se retroalimentan.
Durante la jornada -donde también se hacen talleres de inteligencia emocional para chicos- los mantras, las charlas y los ejercicios propuestos por Maruso hace que todos se conecten. El lugar se llena de energía, el aire huele a que “todo se puede”. Que sanar el alma y hasta el cuerpo es posible. Hay llanto, abrazos, pero sobre todo buena vibra.
La jornada termina y todos desalojan a paso lento los jardines con fuentes, cascadas y piedras energéticas. Atrás queda el “Arbol de la vida” que recuerda con una escultura de la que cuelgan llamadores de ángeles con un nombre, a cada uno de los pacientes que partieron en el pequeño -en el lugar, con la tranquilidad de haber cerrado un ciclo, el más difícil para algunos: la vida.
si como decis son más inofensivos y también más económicos, que es importante. no tengo cáncer y tampoco a personas muy cercanas, pero despues de ver como se consumió la quimioterapia a un compañero de trabajo creo que es terrible y cualquier otro camino es menos malo.
En todas la circunstancias duras, se abre una posibilidad grandiosa de repensar todo nuestro mundo.
Se podría meditar sobre las causas de esas circunstancias, en un momento, que seguro estarán ligadas a un compuesto de hábitos, karma, sentimientos mal encauzados, entornos, sustancias…
De todos modos, como se ve en los casos donde el afectado decide vivir lo mejor posible en adelante, aparecen las metas, no sólo en la exploración de tratamientos, sino también en las ganas de abrir nuevas puertas, entender el proceso de perdonar como una libertad propia, más que una exoneración falsa hacia el otro, de desarrollar sabiduría del espectro espiritual, de desarrollar valores, de reencauzar sentimientos, de afilar intereses … porque todo es mente. “sois dioses” (dijo Jesucristo) a imagen y semejanza del poder supremo, es decir, somos creadores de nuestra realidad a través de nuestros pensamientos y palabras, que delinean nuestro entorno y circunstancias… Estos saberes son materia de las filosofías espirituales, conceptualmente coincidentes todas, de todas las ramas. Mi luz es la Metafísica, la que, aún viviendo en paz y con salud, pero con curiosidad, conocí a través del Best seller 4en1 de Conny Mendez y ahora continúo explorando junto a Jorge Frutos en sus talleres regulares en el Centro Español, los viernes a las 20 hs. a lo largo de todo el año.
En todos los casos, expandir conciencia sigue siendo el norte auténtico, el eje del sentido de los aconteceres de la vida, generación tras generación… lo demás es juego, para vivirlo de la mejor manera.
Un abrazo grande a todos, muy lindo espacio este.