Hablemos del estado del tiempo
Escrito en Octubre 16, 2010 por gozatusintoma
Estoy re podrida de la violencia que perpetran en las almas de unos y otros los discursos armados, las bajadas de líneas, los speech de los señores y señoras tomados por el miedo, la conservación y la vejez, que se pavonean por distintos territorios dando por obvio una especie de acuerdo tácito en la moral de los presentes.
En general no sucede con los que compartimos la vida -quienes saben de sobra cómo pensamos y sentimos y con quienes podemos “matarnos” las veces que querramos-; sucede con esa gente que uno pudorosamente respeta a pesar de presentir o bien escuchar sus taconeos de católicos apostólicos romanos “más papistas que el papa’’ y de burgueses individualistas sin vergüenza, independientes del margen que los rodea.
Por qué en una fiesta (en el taxi, una reunión, una sala de espera, la cola de la caja del supermercado, etc) me tengo que bancar que un desubicado se regodee en el más común y simplista de los lugares: “esos negros de mierda que no quieren trabajar y después dicen que no hay trabajo’’; por qué tengo que soportar sus comentarios moralistas “no hay que darles plata, se la gastan en vino y puchos’’. Ésas son las “personas de bien’’ que manifiestan indignación cuando ven un hombre barbudo “sucio y con olor’’ recostado en algún banco de una plaza pública y que se asustan cuando se les acerca un niño con los pies curtidos y las prendas grandes y gastadas.
Por qué me tengo que bancar que se metan a viva voz con los derechos de otros, que impúdicamente cuestionen el casamiento entre homosexuales, la legalidad de la marihuana y el aborto. Por qué suponen que yo tengo que pensar como ellos, y si no lo suponen, por qué me faltan el respeto de esa manera.
Yo no me enojo porque van a misa, tragan hostias, trabajan doce horas al día, no fuman, no beben, se compran 0Km, ropa de marca, mandan sus hijos a inglés y a escuelas privadas, juegan al Quini, ven Casi Angeles y Show Match; no me enojo de la cantidad de sacrificios que enarbolan cada día ni de la cantidad de placeres que detestan. Eso es asunto de cada uno.
Si yo no pretendo cambiarles la vida por qué me invaden y someten a sus discursos moralistas que -perdón por la necesaria y, hasta defensiva, interpretación- evidencian una insatisfacción atroz. Cada uno tiene discursos, teorías, creencias, pensamientos para justificar su vida; yo tengo los míos.
Mejor empecemos por convivir -aunque sea en ese tiempo breve, que es esa circunstancia que nos convoca- y cuidemos a las gentes de los alrededores, de no hacerlas formar parte de tantos sentidos resentidos y cobardes. Ya los resultados de las evangelizaciones están a la vista, que no corra sangre, mejor aceptemos que no pensamos iguales.
Pd: si nadie puede decir algo de su vida, convoquemos y aplaudamos al silencio que es muy sabio, y si no lo bancamos porque a veces ahoga, recurramos al estado del tiempo, ése nunca falla.

Lo más repudiable de este tipo de opiniones y comentarios en apariencia totalmente “asépticos” y desprovistos de ideología es que provienen de las tìpicas personas de las que escuchamos frases como “a mí la política no me interesa”, “los políticos son todos corruptos”, etc. etc.. Como escrbió Bertolt Brecht “el peor analfabeto es el analfabeto político (…)”. Pero por suerte hay más personas de la que podemos imaginar con pensamientos y, sobre todo acciones (y aún con sus silencios, y desde la invisibilidad), totalmente opuestas a las descriptas, que día a día intentan construir algo mejor, aún desde los más pequeños espacios: la casa, el barrio, las charlas con un vecino, un amigo, un compañero de trabajo.
Saludos,
sólo habla si estás seguro q tus palabras superarán a tu silencio…
QUÉ TIEMPO LOCO, NO?
excelente relato..
sublime
natalia, no mees fuera del tarro mija
vivir y dejar vivir
Si alguien que se define como “una persona común y corriente” ´(qué significará eso!?) se expresa de tal manera, prefiero ser lo contrario… Hago las dos cosas!