La Nochebuena (parte I)
El arbolito, herencia de la tía, que como costumbre navideña todos los años le agregaba algo más al árbol y se volvió como una cábala (de buena suerte) . El árbol cada vez era más grande y lleno de porquerías, parecía un paraíso sombrilla de esos que están al lado de los santuarios donde la gente le ofrenda las cosas mas absurdas que se te ocurra. Como no saben qué hacer con algunas porquerías , se lo ofrendan a la virgen, y por ahí ves el yeso del nene cuando se quebró, los zapatitos correctores de la nena, ¡Es santa y virgen, no ciega!. En fin, el árbol es tan grande que podríamos sacarlo al patio y cenar abajo. La tía abandonó este mundo hace unos años y antes de partir dejo expresas indicaciones de como cuidar ese árbol y que por las dudas mi vieja sigue al pie de la letra …no vaya a ser que….
Como cada año el árbol se iba agrandando por la cantidad de cosas que la gente le traía se volvía muy complicado desarmarlo.
Un año ,la tía dicidió que que ya no lo desarmaría más. Nadie supo por qué pero sospecho que era por una comadreja que vivía ahí, que estaba preñada y en ese estado las luces intermitentes la volvían agresiva. Parece ser que un año, huyendo de los cohetes encontró refugio en ese árbol y la tía decía que era una señal de Dios. Se cree que la atacó, a la tía.
Tenemos alquilada la cochera del “casi nada”, un vecino que cuando tuvo el accidente con el auto perdió ambos brazos y piernas. Los vecinos iban a verlo al hospital, lo veían todo vendado y le decían…Heee….que te paso? A lo que el respondía…¡Casi nada!
Cuando el “casi nada” vendió el auto, la tía vio un lugar excepcional para guardar el árbol.
Desde ese año, cada diciembre lo arrastramos a casa y en enero lo volvemos a llevar a la cochera hasta el próximo año.
Todos reunidos, esperando la llegada de Papa Noel (¿por qué Papa noel?) hasta el nono, que estaba muy ansioso. Tiene 95 años.Perdido pero feliz, envidiable.
Parecíamos una postal de una familia felíz, todos alrededor del árbol esperando que el gordo digera que el lechón , que estaba asando desde la mañana, estuviera listo.
Eramos como 20, todos comiendo sandwiches y tomando cerveza . El Bocha”, uno de mis perros, un daschund o salchicha, en criollo, que en sus mejores tiempos se le notaba su raza y con los años, de salchicha paso a salchichón primavera. Hoy a cumplido 22 años y la vejez no viene sola Se mea encima, casi no camina, es sordo y ve muy poco… se paro sobre una “Zapatilla”, esa hilera de toma corrientes donde estaban enchufadas todas las miles de luces del árbol de la tía y se meo sin saber lo que estaba haciendo.
Fue tal el corto circuito que produjo que eran fogonazos de luz como si fueran refucilos en una noche de tormenta. El abuelo dijo, “Llegó santa Claus, llegó Santa Claus, acabo de ver a uno de los renos .
Era el Bocha que recibió tal descarga eléctrica que la patada lo hizo volar por la ventana y fue a caer en el medio del jardín.
La noche recién empezaba…
La foto que te muestro es de la tía, y según ella esta rodeada de sus seres queridos.
El Bocha es el que esta abajo, a la derecha.
“Un desnudo artístico”

El año pasado se hizo una muestra de arte erótico en el Rosa. Para los que no saben, el Rosa es el museo Rosa Galisteo de Rodríguez y, para los que no sepan, un museo es un lugar donde en nombre del arte contemporáneo uno puede colgar cualquier cosa hoy en día y los demás creen que uno es artista…¡Gracias a Dios!
Había presentado dos obras en la muestra colectiva. La inauguración fue tumultuosa y multitudinaria mientras hubo vino y bocaditos, pero cuando se terminaron inexplicablemente no quedó nadie.
la cultura santafesina tiene hambre, diría mi tía.
Por lo menos hasta ese momento, la muestra había cumplido una función social.
Al día siguiente me fui temprano y me paré al lado de una de mis fotos haciéndome el distraído como para que no se notara que era el autor desesperado en busca de algún espectador que maravillándose ante tamaña “obra de arte” me alimentara el ego, que algunos artistas tenemos y otros mucho más, desarrollado y exacerbado. Reconozco que aún no hago visitas guiadas en mis muestras… aún.
No pasó mucho tiempo que una señora con una chica que la acompañaba exclamo…”¡Qué genial…me encanta este desnudo de mujer, que maravilla los colores!”…sin haber prestado atención a la frase, me hinché, gordo como un sapo …Yo soy el autor!… ”Lo felicito, me respondió, mi nieta quiere ser artista.
¡Viste nena, esto es arte, un desnudo artístico!”…
Se arrima, la señora como para hacerme un comentario cómplice …
”¿En qué habrá pensado el que puso esas berenjenas ahí al lado?…¡Hay cada enfermo trastornado, hoy cualquiera hace cualquier cosa y ya se cree artista! …¿No le parece?”…
¿Qué querés que le diga…que “Las berenjenas” era una de mis fotos….y que el desnudo de mujer, que ella tanto ponderaba era un pimiento?….
Hasta el día de hoy me cuestiono si en vez de exponer “Las berenjenas“ no habría sido más acertado exponer “La pera”…por lo menos se parece a un culo.
“La Viky”
Tuve la suerte de que Panasonic me convocara para integrar su colección de arte con una de
mis fotografías.
Me enviaron una cámara para que con ella tome una foto y, además, la explicación de lo que querían.
El tema era “el movimiento congelado”.
Me acordé de mi amiga Silvana y cuando le comenté lo que estaba haciendo me dijo -comprate un hamster; esas
ratas que dan vueltas en la ruedita, y metelo en el freezer … sacale una foto y ahí tenés el movimiento congelado.
Ante la desesperación y el fracaso de mis ideas, me fui al “pet shop” (este es un tema para tratar por separado) o sea, un negocio de mascotas
o una veterinaria que también vende animalitos para que los chicos se entretengan, total, cuando se aburren se los tira, si el animal tiene
suerte y si el chico no lo mata antes. Así somos los humanos…. ¿humanos?
Bien. Entré al local y me paré frente a una pecera donde había 30 ó 40 hamsters. Debo aclarar que la pecera estaba sin agua -aclaro porque uno no sabe quién está leyendo esto-.
Muy amablemente, la vendedora me atendió y me vendió el hamster que me costó 45 pesos… (me vendió un yorkshire, pensé). 5 pesos el hamster y 40 la
comida, la rueda, el aserrín y el gotero para que beba agua. No, si la cosa era una produccion de Spilberg. Faltaba el joging para que dé vueltas en la ruedita.
Mañana te lo devuelvo, le dije a la vendedora que me miraba con cara de “no aceptamos devoluciones”. Le aclaré que era para una foto
publicitaria -¿Qué le iba a decir?, ¿Que soy artista?) y que se lo devolvería sin exigir nada a cambio.
Siguió mirándome con cara de “Hay cada tarado…”.
Llegué a casa con la mudanza del hamster del que me habían prevenido que era “una” y no “un”.
Armé la cámara, coloqué las luces y puse la ruedita con “la” hamster y esperé…. esperé….
Hacía 40 grados de calor y la bicha me miraba como diciéndome…”¿Qué pretende UD de mi, canalla?”…
Yo no sabía que estos bichos son noctámbulos y a las 4 de la tarde, ni en pedo iba a dar vueltas en una rueda para que yo le sacara una foto.
Después de dos días, la bicha tomó confianza y por la noche empezó a dar vueltas en la ruedita, que hacía ruido como cualquier rueda que no
está engrasada. Claro, tampoco hay dónde ponerle grasa y cuando son las tres de la mañana uno siente que ya es suficiente y hay que sacar esa rueda de la jaula para que todos podamos dormir. Exactamente eso fue lo que hice.
Era justo, cuando montaba la cámara y ponía las luces para que bicha se me quedara mirando como congelada. De más está decir que terminó en
un frasco sin la ruedita y tal cual se ve en la foto.
Se agotó el plazo y lo del movimiento lo usé como una metáfora imposible de registrar (por lo menos para mi) y tampoco me animé a enviar esa foto a
Panasonic. Al final, lo más rescatable fue la picada que hice con el queso para la foto y el fernet con coca.
Ah!, hoy la Viky (que ¿de dónde salió el nombre?…bueno, eso te lo cuento otro día) ya tiene cinco meses, está hecha una diosa, nunca la
devolví, con la esperanza de que me convenza de hacer ejercicios, después de todo, es la única que va al gimnasio en casa.
A modo de presentación
Me dijeron que tengo que darme a conocer para que el que esté leyendo esto, sepa quién lo está escribiendo.
Y como todo es tan virtual, podría “no ser yo” sino otra cosa.
Como una máquina que está inventando aleatoriamente mi vida
(este es un tema que debería tratar con mi psicoanalista, cuando me decida a ir).
Bien, cuando nací no estaba mi madre en casa y muchos años después, tal cual lo había sospechado, esa mujer que me daba de comer, me abrazaba , me tapaba y me llevaba al pediatra, era mi madre.
Viví en un barrio común, con una familia común y fui a una escuela común.
No comí carne hasta los catorce años, hoy seria un tipo inteligente, pero en aquella época no solo no era común sino un haragán que , según el medico, no tenia ganas de masticar.
Y así pasaron los años , con publicidad en contra y yo aquí, de vuelta en santa fe.
En realidad nunca me fui.
En la actualidad soy editor fotográfico en el diario El Litoral y fotógrafo en mis ratos libres.
Lo de fotógrafo es algo discutible pero permítanme, por ahora , encasillarme con ese rótulo.
Como tal, uno se pone cargoso y está a la espera de que alguien le diga… “che, así que te compraste una digital?…y, qué tal?… sacás algo?…”. Y ahí uno pela una obra maestra que ni el mismísimo Cartier Bresson osaría criticar y se moriría (otra vez) de envidia.
Se hace un riguroso silencio y uno espera de parte del observador la frase … “Che , esto es para exponer en un museo”…. en cambio, se escucha….”Recortale un poco del costado que te va a quedar mejor, la fotito”….
Como hoy es lunes no me voy a enroscar en una discusión interminable con un inepto, tarado, ciego ( digno alumno de Amancio Alem) que no tiene la más mínima noción ni respeto por el ego ajeno.
Ah, la foto que le mostraba era ésta….”La Viky”…. que mañana te la explico.
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