Paritarias: La posición empresarial

Los empresarios quieren congelar los salarios por seis meses para evitar más despidos. A diferencia de otros años, en 2009 los incrementos en sueldos no podrán pasarse con facilidad a los precios.Los especialistas sostienen que las firmas pequeñas y medianas atraviesan una situación delicada y no están en condiciones de otorgar aumentos salariales. Marzo será un mes crítico.

Las firmas preparan sus estrategias para enfrentar a los gremios en las paritarias.

Publicado en El Cronista
26 de enero de 2009
Texto de Natalia Donato

Congelamiento salarial o despidos. Sin demasiada opción por la
coyuntura internacional, el empresariado plantea el escenario actual en
esos términos que se presentarán al Ejecutivo casi como un ultimátum.

Aunque todavía faltan dos meses para el inicio de las paritarias, cada
vez circula con más fuerza entre los industriales la intención de
proponer estabilidad laboral a cambio de no subir los sueldos por un
mínimo de seis meses. Con esa carta, y con menos docilidad que en años
previos, se presentarán a negociar ante la cartera laboral. Saben que
el traspaso a precios de los aumentos no será sencillo con el consumo
en baja.

Ya hay un antecedente: el acuerdo impuesto por el Ministerio de Trabajo
para resolver el conflicto de la autopartista Paraná Metal. En el texto
suscripto el sábado junto a las autoridades laborales y el gremio
metalúrgico, la compañía garantizó la estabilidad de los 1.200
operarios que integran su plantilla a cambio del congelamiento de los
sueldos hasta marzo de 2010 y un régimen de suspensiones rotativas que
abarcarán a todo el personal hasta se recuperen los niveles de
producción previos a la crisis.

Los empresarios aprovecharán este caso testigo para sentar precedente y replicarlo en el resto de las industrias aunque por un período más breve, que en los hechos significaría patear las discusiones salariales para el segundo semestre del año.

Hasta hace un mes, el Gobierno evaluaba establecer una pauta salarial en torno a 13%, equivalente a la inflación estimada para el año. “Estamos en un momento en el que el mayor anhelo es que los trabajadores mantengan su poder adquisitivo”, habían dejado trascender desde la Rosada.

Sin embargo, cada vez son más las empresas que manifiestan la intención
de deshacerse de personal y eso alertó a la administración de Cristina
Fernández de Kirchner. A fin de evitar despidos masivos, el Gobierno
intentaría convencer a la CGT de reducir sus pretensiones de lograr un
piso de 18% para los próximos aumentos.

El Ejecutivo está atendiendo, principalmente, los casos de grandes
empresas cuyas decisiones generan ruido en la opinión pública. Además
de Paraná Metal, otro claro ejemplo es el de Siderar, del grupo Techint, que anunció que despediría a 2.400 operarios por el freno de una inversión y eso llevó a la cartera laboral a presionarlos dictando una conciliación obligatoria.

No obstante, las que mueven el tejido del empleo son las compañías más
chicas, que como no resaltan por su nombre, tienen mayor libertad para
tomar decisiones y despedir empleados. “El Estado quiere focalizar donde no está el problema. El primer empleo que se destruye es el no registrado y dentro del trabajo formal, el de las pymes”, aseguró un analista.

Los especialistas sostienen que las firmas pequeñas y medianas atraviesan una situación delicada y no están en condiciones de otorgar aumentos salariales. Incluso, según advierten, algunas se ven forzadas a decidir despidos, al margen de lo que ocurra en las negociaciones paritarias.

En el caso de muchas grandes empresas, analistas y gremios coinciden en
que sí podrían ajustar los sueldos y sostener a sus empleados, pero aprovechan el escenario y, con la excusa de la crisis, intentan lograr un congelamiento.

En la UIA, dos ideas van cobrando cada vez más forma: que las paritarias se resuelvan empresa por empresa, en lugar de por actividad, y que la moneda de cambio para evitar despidos sea un congelamiento salarial por seis meses. “Tenemos que llevar a cabo una negociación inteligente. Esta idea de pedir 20% de aumento es una locura”, enfatizó un empresario de la entidad que preside, hasta abril, el metalúrgico Juan Carlos Lascurain.

El comité ejecutivo de la UIA retomó el martes pasado las reuniones quincenales que marcan la agenda industrial. Muchos recién llegados de
vacaciones pusieron sobre la mesa las problemáticas que los aquejan y
preocupan de cara a marzo, mes que todos apuntan como el más crítico.

En dos meses, asegura el establishment, habrá una idea más clara de lo
que ocurrirá con la industria y el campo, que espera la lluvia con desesperación.
///

EN RELACIÓN

Funes de Rioja: “Hablar de aumentos es un disparate.”

Publicado en El Cronista
26 de enero de 2009

El abogado laboralista y asesor de la UIA, Daniel Funes de Rioja, calificó como “un disparate hablar ahora de incremento salarial” frente a los coletazos locales (suspensiones y despidos en fábricas) que se viven de como consecuencia de la crisis financiera internacional.

En ese marco, el letrado reclamó “moderación con responsabilidad” en las próximas negociaciones paritarias, que arrancarán hacia marzo.

En cuanto a recortes salariales y suspensiones, “en este momento estamos en período de vacaciones y también ha habido paradas de plantas. Algunas son técnicas, otras por razones de mercado. Hasta ahora el diálogo en el sector privado ha sido positivo a la hora de tratar estas cuestiones. Me parece un disparate hablar ahora de incrementos salariales”, puntualizó.

Funes de Rioja dijo, en declaraciones a radio El Mundo, que empresarios y sindicatos deberán encontrar soluciones “para cada caso y cada situación”.

///

ADEMAS

El BCRA pide prudencia salarial

Lo hizo en su Informe de Inflación para el primer trimestre y pidió acciones coordinadas contra el problema.

Publicado en La Nación
Jueves 22 de enero de 2009

El Banco Central (BCRA) advirtió ayer que para que se consolide el proceso de desaceleración en los precios internos verificado en los últimos meses (y constatado incluso por las mediciones privadas) será necesario que el Gobierno mantenga una estrategia coordinada de políticas prudentes en lo fiscal y monetario, y sea cuidadoso en la política de ingresos “en particular, la salarial”, acotó.

La recomendación es parte del devaluado Informe de Inflación que trimestralmente publica esa entidad en la edición correspondiente al
primer trimestre del año en curso. En realidad, lejos de trazar escenarios futuros, se concentra en el relato de lo acontecido en la parte final de 2008.

La particularización en la discusión salarial está en línea con la inquietud con que algunos sectores del Gobierno recibieron recientes dichos del líder de la CGT, Huyo Moyano, que había anticipado que en las negociaciones salariales por iniciarse en marzo los representantes sindicales basarán sus pedidos en “lo que diga el Indec de las amas de casa”, desechando las desprestigiadas estadísticas oficiales de la inflación.

A juicio del BCRA, la atenuación en el ritmo de expansión de los precios, que fue posible por la fuerte retracción de la demanda interna en los últimos meses de 2008 y la reversión en las presiones externas a partir de la reducción en las cotizaciones de las materias primas, sólo será sostenible con una acción oficial simultánea que contemple todos estos frentes, porque “la inflación en la Argentina es un fenómeno multicausal” que, “por lo tanto, debe ser atacada por varios frentes a la vez”.

El proceso de desaceleración en los precios es reconocido por los consultores privados que periódicamente participan del Relevamiento de
Expectativas de Mercado (REM), que realiza el propio BCRA. Así quedó
reflejado, por ejemplo, en la reducción en 2,9 puntos porcentuales
promedio que ese sondeo mostró en los últimos meses para el índice de
precios implícitos del PBI, el que bajó del 14,7 al 11,8% anual, según
el consenso de mercado.
///

Dejar una respuesta