Conviene moderar el entusiasmo

Ya son muchas las mediciones que señalan recuperación económica y mejor ánimo empresario. Pero quedan obstáculos que no serán fácilmente superables. Entre ellos, la falta de inversiones, las dudas sobre el gobierno y el golpeado mercado laboral.

Los documentos consultados para esta nota al final del texto

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bweb

Félix Canale
fcanale@ellitoral.com

Faltan apenas 59 días para que finalice el año más largo desde la crisis de 2001. Pese al vendaval, la Argentina soportó, sin fracturarse dramáticamente, lo peor del temporal. Este clima, aunque de mejoría lenta, alienta cautas expectativas en algunos sectores empresariales con miras al primer semestre del año 2010.

La tendencia se refleja en la encuesta realizada por D’Alessio IROL entre los ejecutivos que concurrieron al Coloquio de IDEA, que finalizó el viernes pasado, según la cual “crece moderadamente el porcentaje de encuestados que percibe un mejor escenario en los meses futuros, en comparación con el momento actual (33% de opiniones positivas), en tanto que prácticamente la mitad de las respuestas se corresponden a una visión de continuidad de la situación actual.”

Sin embargo, aún cuando las variables mejoran levemente, comparadas con la caída de fines de 2008, el panorama inmediato no termina de aclarar. En declaraciones de prensa, Fausto Spotorno, economista jefe del Estudio Orlando J. Ferreres, indicó “No hay un crecimiento real, porque no hay inversión nueva o una expansión de la producción, sino más bien una utilización de la capacidad que había quedado ociosa cuando se desató la crisis financiera internacional”.

Por su parte Milagros Gismondi, economista de la misma consultora, señaló en un reporte que “La inversión en Argentina continúa estancada. El mejor clima financiero no generó aún un mejor ambiente de inversión en el sector real de la economía. Para fin de año podría observarse cierta recuperación, aunque esto dependerá de una mayor apertura a las importaciones. Sin duda, la recuperación de la inversión se hace necesaria para garantizar el repunte de la actividad económica que comenzó a observarse en julio”.

Las culpas

Hasta dónde la recuperación será posible - vía nuevas inversiones-  es algo que no debe buscarse en la marcha de la economía mundial (por ejemplo, un Brasil más demandante tras su salida de la crisis), sino en la condiciones domésticas, aunque para el gobierno central sea políticamente incorrecto señalarlo.

En la tercera semana de octubre SEL Consultores, el estudio que dirige Ernesto Kritz, reportó un encuesta según la cual cerca de dos tercios de las empresas relevadas indicó que los factores político – institucionales afectaron negativamente sus decisiones de inversión.

Pese a un escenario de salida de la recesión y con mejores perspectivas de la economía global, 5 de cada 10 empresas opinaron que el clima de inversión es malo, y otras 5 señalan que es regular; prácticamente no hay firmas que piensen que es bueno. Siete de cada 10 creen que empeoró con relación a un año atrás, y sólo 1 de cada 4 piensa que de aquí a un año mejorará.

“La crisis internacional, que a inicios del año pesaba algo más de la mitad en esas decisiones – dice el informe de Econviews -  ahora ha perdido casi toda relevancia. Consistente con este juicio, 77% cree que la relación entre las empresas y el Gobierno ha desmejorado en los últimos tiempos.”

Todo igual

Más allá de que en la encuesta de IDEA se incrementa el porcentaje de quienes tienen una visión optimista de los meses próximos (33%), no debe pasar inadvertido que 47% de los consultados prevén que en el primer semestre de 2010 la situación económica del país se mantendrá a igual. Si se suma a quienes creen que estará peor, el porcentaje llega a 67%.

Esa inmovilidad en las expectativas llega a  40 por ciento ante la pregunta sobre nuevas inversiones, que, sumada a quienes creen que disminuirán, alcanzan un total de 73 por ciento de los encuestados. Quienes dicen que invertirán representan 27%.

Más preocupante aún, es que 54 por ciento de los consultados dijo que no incrementará su demanda de personal. Nuevamente, si se suma a quienes advirtieron que disminuirá, el total llega a 74 por ciento de las respuestas. Estos números deben alinearse con otra apreciación, de acuerdo a la cual el principal desafío de las empresas para 2010 será cumplir con los salarios pactados.

De acuerdo a las cifras de septiembre, ahora sí del Indec, los trabajos en la industria cayeron 5,4%, lo que representa 64.000 empleos menos que en 2008. En la construcción también desaparecieron otros 39.000 puestos. Desde el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), calculan que la variación neta de empleos en el sector privado disminuyó en 164 mil puestos de trabajo, es decir una caída del 2,8% anual.

A esta destrucción de empleos en blanco, debe agregarse la fuerza laboral que ingresa anualmente al mercado de trabajo, más los 4,3 millones de trabajadores que están en negro, siempre según el Indec. El más reciente reporte de Ecolatina, indica que en el tercer trimestre más de 3 millones de trabajadores realizaron huelgas.

“Se espera una profundización de los conflictos laborales el año próximo, asociada principalmente a los reclamos por mejoras salariales. Ello en un contexto de inflación en alza, deterioro de las cuentas fiscales, recomposición de los márgenes empresariales y pujas por la representación sindical.”, dice el informe.

Por todo esto, que una mayoría del sector privado exprese en la encuesta de D’Alessio que la situación seguirá igual, no es un aliciente. En realidad, es una bomba de tiempo.

Documentos

Encuesta de D’Alessio IROL para IDEA/ (PDF)
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Inversión Bruta Interna / Estudio Orlando J. Ferreres y Asoc./ (PDF)
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Encuesta Clima de Negocios / Sel Consultores / (PDF)
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Conflictividad Laboral / Consultora Ecolatina / (PDF)
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Fisuras en los sindicatos / Julían de Diego / (Video)
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Malabares financieros

Luego del susto, bicicleta nueva

F.C.

Cifras preliminares indican que en octubre se registró un ingreso de capitales de entre 300 y 500 millones de dólares, cerrando un ciclo que arrancó en abril de 2007, lapso durante el que fugaron del país 46.150 millones de igual moneda. Para tener idea de esta magnitud, cabe señalar que el viernes pasado las reservas del Banco Central estaban en  46.297 millones. Sólo en el tercer trimestre del presente año salieron 2.983 millones.

La reversión del ciclo es buena noticia, pero, como señalaron dirigentes industriales en la Tercera Conferencia de Fisfe, en Rafaela, no parece bueno que en los primeros atisbos de recuperación económica, “las estrellas vuelvan a ser los títulos públicos, los bonos y otros instrumentos financieros.”

Siguiendo esa línea, un buena pregunta es: ¿De dónde provienen los dólares llegados en octubre, si la inversión productiva está estancada? Todo apunta a que quienes se respaldaron en moneda norteamericana durante el primer semestre del año (pasado ya el miedo a una devaluación, que surgió antes de las elecciones de junio de 2009), convierten nuevamente en pesos ese resguardo, tentados por la tendencia a la baja de la moneda norteamericana. Pero hay otro juego, que no pasa por una repentina confianza en la moneda nacional.

Desde  hace algunas semanas está sobre el tapete una mano tentadora,  cuyo primer paso consiste en pasar a pesos la cartera en dólares y colocarlos en un plazo fijo a 30 días, con un rendimiento, por ejemplo, de 15% anual en la cooperativa La Capital del Plata, 14% en el Banco Provincia de Buenos Aires, o 12% en el Banco Industrial. Hay otras 6 entidades privadas que ofrecen tasas de entre 11 y 12 por ciento, según el reporte diario de Notibancos.

En paralelo, quien se deshizo de los dólares en efectivo, (por los que a lo sumo se paga 1% en depósitos en plazo fijo a 30 días), compra igual cantidad en divisas a futuro, para lo cual debe pagar un interés, pero estas compras no son cash sino por documento y tienen seguro de riesgo.

Según el informe de Casa Puente Hermanos al cierre de las operaciones del viernes pasado, el dólar a futuro, pagadero a marzo de 2010, cotizaba a 3,91 pesos, con una tasa de interés de 7,97%. Las puntas en que se mueven ambas tasas (plazo fijo y dólar a futuro) marcan la ganancia.

El depósito a plazo fijo en pesos deja al depositante un diferencial a favor de 6,03% anual, si la cuenta se mantiene en una entidad que pague 14%, siempre y cuando el dólar no repunte significativamente (algo poco probable en lo inmediato) o mientras el escenario doméstico no varíe hasta marzo de 2010. De todos modos, con un compromiso a 30 días, el depositante puede salirse en cualquier momento y volver al dólar cash, siempre con una ventaja respecto a los pesos que depositó originalmente.

Aunque algo puede pasar y descalabrar la bicicleta. Quienes especulan con las variables (de especular se trata), creen que en noviembre - diciembre de 2009 puede continuar el fuerte ingreso de dólares al circuito, en parte por la liquidación de los exportadores y en parte porque las empresas tendrán que vender divisas en el mercado spot, para pagar obligaciones de fin de año. El BCRA tendrá que salir a comprar, para mantener el precio administrado, y para eso inyectará pesos al mercado, maquinita mediante.

La duda es si tanto dinero nacional en circulación puede tirar abajo las tasas de los plazos fijos. De hecho, ya hay bancos extranjeros de primer nivel que apenas ofrecen 7,70% anual en pesos a 30 días. Si la inflación promedio – no la del Indec- se estima entre 12 y 15 por ciento anual, no es necesario ser un egresado de Harvard para entender que los números no cierran. Por eso es que algunos están pedaleando.
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