Un espacio para gestionar

La Segunda Conferencia Industrial de los manufactureros santafesinos fue una contundente expresión de la importancia del sector, en la provincia y en el país. El resultado inmediato es que se logró abrir una canal de comunicación -vía UIA- con las autoridades nacionales.

Julio de Vido y Juan Carlos Lascurain durante la ianguración de la  Segunda Conferencia Industrial de Santa Fe

Julio de Vido y Juan Carlos Lascurain durante la ianguración de la Segunda Conferencia Industrial de Santa Fe


Félix Canale
fcanale@ellitoral.com

Juan Carlos Lascurain, presidente de la Unión Industrial Argentina, madrugó el jueves pasado. A las 5 estaba en pie y 3 horas después ya circulaba por la instalaciones del Centro de Convenciones del complejo Puerto Rivera, en la ciudad capital, donde comenzaba la segunda Conferencia sectorial, convocada por la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe).

Para entonces, ya había comenzado la acreditación de más de 600 asistentes, quienes con su presencia, a lo largo de 7 horas corridas, dieron consistencia a un evento en el que los industriales de la provincia fijaron posición (pensamiento propio, definieron), frente a la coyuntura económica.

Alguien puede preguntarse: ¨pensamiento propio sobre qué? Una respuesta posible, aunque no la única, es que trataron de diferenciarse de otros sectores que operan dentro de la UIA, que reclaman actitudes más agresivas frente al Ejecutivo nacional.

La impronta del cónclave, tal vez, puede apreciarse por la prácticamente nula repercusión que tuvo en los medios nacionales, más atentos al coloquio de Idea, en Mar del Plata. De allí, lo sabían, surgieron críticas frontales al gobierno central, algo que no prometía la reunión de Santa Fe.

No puede decirse que los manufactureros santafesinos sean pusilánimes, (en el Foro Empresario de la Región Centro suscribieron, en Paraná y el mismo jueves 30, un duro comunicado final), sino que en ocasión de la Conferencia parecían estar más ocupados buscando soluciones pragmáticas para sus problemas regionales, que en patear el tablero con detonantes declaraciones. Y lograron resultados.

Presencia

Uno de esos logros fue la presencia del ministro de Planificación Federal, Julio de Vido. Se mostró ante los 600 asistentes manejando un perfil bajo. No trató de explicar cómo hay que hacer la cosas, sino que convocó al diálogo para buscar soluciones. “Yo vengo de la construcción y ustedes están en otras ramas, pero sé exactamente cómo se sienten”, dijo. Más adelante les regaló: “Sin una política industrial, la Argentina no es viable”. Los industriales agradecieron el “masaje” con un aplauso cerrado.

Hasta ahí, palabras. Lo contundente vino cuando convocó públicamente a la dirigencia industrial a reunirse con él en el transcurso de la presente semana, “para que analicemos la situación sector por sector”. La lógica indica que esa reunión será para definir línea y que luego, en un plazo no menor a 60 días, los equipos técnicos tendrán que ajustar la letra chica.

Pero nada surge de la nada. La decisión de convocar a la industria asomó el jueves 16, durante un encuentro en la residencia presidencial de Olivos, donde estuvieron presentes Cristina Fernández, De Vido, Lascurain; dirigentes de Adeba, Cámara de Comercio y de la Construcción y un representante de Techint.

En esa reunión -trascendió-, Lascurain reiteró la creciente tensión en las regionales del interior (Fisfe es una de las tres con mayor peso específico), que presionan dentro de la UIA. De todas maneras, la decisión de que fuese De Vido quien abriera el juego se tomó el martes 28 (en vez de Carlos Fernández, ministro de Economía, inicialmente invitado a la Conferencia) lo que obligó a correr, para adecuar programa y protocolo.

Cabildeo

No debe pecarse por ingenuidad y es cierto que, tras todo el movimiento, puede intuirse un trasfondo político. Un industrial del centro - norte santafesino, molesto, comentó a El Litoral: “Con esto no se soluciona nada. Ésta es una puesta en escena para reforzar la presencia del gobierno nacional en una provincia gobernada por la oposición”.

Cuando se le comentó esta frase a un dirigente rosarino, respondió: “A quien le dijo eso, pregúntele cuántas veces pudo exponer él sus necesidades, directamente ante autoridades nacionales. Lo concreto es que ahora tenemos una vía de comunicación abierta con De Vido”.

Esa vía de comunicación, si realmente se mantiene activa, tiene más de un nombre: lobby, cabildeo, gestión o como se prefiera nombrarla. En esa acción, los industriales santafesinos tienen la oportunidad de influir sobre algunos mapas de ruta de las políticas nacionales, referidas al entramado productivo.

Los temas son muchos, pero en lo inmediato, un misión posible es pelear la cuota crediticia que corresponderá a las Pymes santafesinas, en el plan del Banco Nación de unos 1.200 millones, orientado a facilitar el accionar de las productoras de alimentos y de aquellas que puedan mostrar un alto valor agregado.

Síntesis del ideario industrial

En la Segunda Conferencia Industrial de la Provincia, la exposición de apertura estuvo a cargo de Carlos Bertone, presidente del evento. Leyó un texto que, por estar consensuado, puede tomarse como referencia sobre la posición de la Federación Industrial de Santa Fe. Algunos párrafos del documento, son los siguientes:

“La consolidación del modelo reclama que recordemos permanentemente cuál es el concepto básico sobre el que se sustenta: su núcleo medular es el convencimiento que en la organización de nuestra sociedad debe privilegiarse la producción de bienes y servicios, por sobre una cultura rentística y especulativa, teniendo el objetivo final de conformar una sociedad sin marginación y con movilidad social ascendente.”

“Somos conscientes de nuestras responsabilidades: invertir, innovar, arriesgar, aprovechar las ventajas competitivas y comparativas, insertarnos inteligentemente en el comercio mundial, crear puestos de trabajo con salarios en blanco y remuneraciones que potencien el mercado interno, respetar el medio ambiente, tener responsabilidad fiscal y generar utilidades que hagan sustentable en el tiempo los procesos de amortizaciones y retorno de la inversión.”

“El contexto actual reafirma que no hay empresas competitivas en forma aislada, que la competitividad es sistémica y por consiguiente el Estado nacional, las provincias y los municipios son partícipes necesarios e imprescindibles de esta construcción.”

“No podremos invertir sin fuentes de financiamiento y normas estables en las reglas de juego.”

“No habrá inserción en el comercio internacional sin un tipo de cambio competitivo y una inteligente administración del comercio exterior.”

“No tendremos creación de empleos (y ante la nueva realidad de los impactos de la crisis mundial, tampoco podremos mantener los existentes), sin una mesa tripartita de búsqueda de consenso entre trabajadores, empresarios y los Estados nacional y provincial donde todos aportemos.”

“No existe posibilidad de combatir seriamente el flagelo del trabajo en negro si una ley de riesgo del trabajo que tenga vigencia legal.”

“No habrá ampliación de la capacidad productiva y superación del retraso tecnológico - elementos clave en la calidad y precio de nuestros productos- si existen impuestos distorsivos, regresivos y que desconozcan el valor intrínseco de las cadenas de valor.”

“No habrá incentivos al riesgo si no se promueve con ventajas impositivas a las Pymes que reinviertan sus utilidades.”

“No tendremos innovación tecnológica si no logramos un sistema educativo y científico-tecnológico comprometido eficientemente con la producción.”

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