El apogeo y la crisis de “los fierros agrícolas”

Por Gastón Neffen - gneffen@ellitoral.com
La semana pasada viajamos a San Vicente para contar la crisis que atraviesa la fábrica de cosechadoras Bernardín, una de las pocas marcas nacionales clásicas que todavía resiste.
En el marco de ese trabajo estuvimos repasando la historia de Senor y Boffeli (también en San Vicente), Rotania y Magnano (en San Francisco), Araus (Noetinger), Susana, Vassalli Fabril (Firmat) y Giubergia (Venado Tuerto), entre muchas otras firmas.
Lo interesante es que encontramos un aporte muy relevante para comprender cómo surgió esta industria. Qué dificultades encontró para competir con las empresas extranjeras. Qué aportes hicieron los industriales argentinos al desarrollo tecnológico de este sector (la cosechadora automotriz y el cabezal maicero, por ejemplo).
Y también qué debilidades estructurales (insumos caros, sobre todo el acero, problemas en la escala y la forma de organización de las fábricas, entre otros cosas) caracterizaron a los talleres y fábricas nacionales de cosechadoras, tractores y sembradoras.
El trabajo lo escribió Damian Bil que es licenciado en historia y se llama “La industria argentina de maquinaria agrícola (1870-1975): evolución y problemas de su desarrollo”. Se puede leer on-line aquí.
En realidad se trata de una investigación “en proceso”, porque Bil también está haciendo una Tesis de Doctorado sobre este tema (con beca del Conicet, en el Instituto Gino Germani UBA). Lo que nos parece interesante es que este trabajo se distancia de la tradicional mirada “nostálgica” y “romántica” sobre los pioneros nacionales de esta industria, y analiza los procesos económicos e históricos que afectaron a este sector con la metodología de las ciencias sociales.
En esta nota del diario Crítica de la Argentina, Bil también relaciona la crisis actual de las fábricas de implementos agrícolas con los problemas históricos y estructurales del sector.
