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Archivo de Julio de 2008

El primer paso es terminar con “las chicanas”

Sábado, 26 de Julio de 2008

La primera semana de Carlos Cheppi en la secretaría de Agricultura no termina bien. Cuando los periodistas le preguntaron cuando convocaría a los dirigentes rurales, el funcionario eligió “ningunear” a la Comisión de Enlace.

No tenemos ningún problema en empezar a reunirnos con las entidades rurales, pero la institucionalidad que se le puede dar a la mesa de enlace terminó en el Congreso con el rechazo a la resolución 125”, afirmó, ante las cámara de televisión.

Esta declaración no cayó bien entre los hombres del campo (tampoco la confirmación de que Cheppi no asistiría a la 122° Exposición Rural de Palermo). Luciano Miguens (SRA) dijo que se necesita un secretario con vocación de diálogo y poder político que esté dispuesto a escuchar a las cuatro entidades juntas. “Es la única forma de encontrar una respuesta consensuada”, argumentó Miguens.

No hay que ser inocentes, esta es una cuestión de estrategia política. El Gobierno necesita desarmar el frente compacto que surgió a partir de la resistencia a una nueva vuelta de tuerca en las retenciones, pero que ahora reclama muchas más cosas (una política para la carne, para la leche, para las economías regionales, etc).

Pero “las chicanas” no son la mejor forma de cerrar este frente. Al contrario, le quitan oxígeno a los funcionarios que tienen la delicada misión de recuperar la iniciativa y sacar al Gobierno de la crisis política.

Cheppi va a necesitar ese oxígeno para consensuar el plan de desarrollo que asegura haber planificado para el 2015. Esta claro, este debería ser el camino. Porque un conjunto de políticas serias son la mejor forma de cerrar las heridas, terminar con los conflictos y salir para adelante.

Pero el primer paso es terminar con “las chicanas”.

Las vacas que mueren de sed y hambre (segunda parte)

Martes, 8 de Julio de 2008

La semana pasada, un equipo de Campolitoral recorrió el norte santafesino. Este es un reportaje fotográfico que amplía las crónicas que se escribieron para el suplemento. Es importante recordar que la Sociedad Rural de Tostado estima que ya murieron 30.000 animales y todavía faltan los meses más crudos del invierno, en los que el daño que hace la sequía se va a potenciar con las heladas.

Por Gastón Neffen y Federico Aguer

Martes 1 de julio. Son las cinco de la tarde y hace mucho calor en la ruta 90-S, cerca de Logroño. La tierra está tan seca que se siente como talco y tiene el mismo color que el polvillo del cemento. A los costados, no se ven animales ni gente. Sólo espartillos, tacurús y muy pocos árboles. Hace meses que no llueve “en serio”.

 

La ruta sigue hacia el este, hacia los bajos. Pero la camioneta de Campolitoral dobla a la derecha para buscar el río Salado. Hay que frenar “en seco” y poner primera. Aparecen cientos de vacas que vienen de tomar agua en el río. Caminan a “paso lento”, rodeadas de polvo.

No todas las vacas pueden hacer el camino de vuelta. A los costados hay animales muertos, huesos y trozos de cuero. Es que los animales están muy débiles y encima pierden mucha energía cada vez que caminan largos trechos para beber agua. Los que no resisten “caen” sobre los espartilos y el polvo.

En estos campos, el Salado funciona como si fuera un oasis. Todos los animales vienen a beber, las vacas, los caballos, los zorros. Se siente e olor a humedad y este es uno de los pocos lugares donde “la seca” te da una tregua. 

En el norte de Santa Fe, estos lugares son cada vez más escasos porque las lagunas y los esteros están secos (La Loca, La Tigra, El Bonete), el agua de pozo se saliniza y las pasturas están arruinadas y quemadas.

Las vacas beben todas juntas en los charcos que se forman junto al cauce del río. Cada animal necesita tomar unos 60 litros de agua por día. Jerónimo Senn, de la Sociedad Rural de Tostado, cuenta el dramático estado de la hacienda que aún sobrevive. “Los animales perdieron mucho peso, el porcentaje de parición es nulo y encima sufren enfermedades propias de la pobreza”.

Miércoles 2 de julio. Campolitoral se traslada al campo “La Revancha”, 30 kilómetros al este de Pozo Borrado.  En este establecimiento murieron 80 animales. Los huesos están desparramados en lo que debería ser un estero.

Ismael Asan era el dueño de estos animales. “Mis campos son un asco, están llenos de huesos”, dice Don Ismael. En lo que va del año estima que perdió 1.000 animales.

¿Condenadas? Las vacas resisten el calor debajo del monte de espinillos. Les queda muy poco pasto y casi nada de agua porque los pozos se salinizan en muy poco tiempo. En el departamento 9 de Julio hay más de un millón de cabezas de ganado.

 

Lázaro Monje, peón de “La Revancha”, trabaja en este campo desde el 14 de abril de 1983. Dice que esta sequía es la peor que recuerda. “Los únicos que están gordos son los caranchos y los zorros”, afirma, con una mueca triste e irónica.

Los animales están flacos. Y hay que decirlo otra vez: aún no comenzó el invierno. Cuando el frió apriete, la situación podría empeorar todavía más. “Las vacas van a comer papel cuando se sumen las heladas”, augura Gustavo Giailevra, presidente del Comité de Cuenca de Pozo Borrado.

Los Bajos Submeridionales ofrecen una oportunidad excepcional para la ganadería extensiva, cada vez más acosada por la expansión de la frontera agrícola. Es una geografía única, enmarcada por infinitas extensiones de espartillos y tacurús.

Un plan estratégico de desarrollo sustentable y una gestión integrada de los recursos hídricos son dos aspectos claves para que los productores y los animales dejen de sufrir con cada inundación y con cada sequía. Y pueden disfrutar en paz de los increíbles atardeceres que ofrece esta región de Santa Fe.