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Archivo de Mayo de 2008

La herencia valesana

Miércoles, 28 de Mayo de 2008

Celestino Cerafín Biderbost vivió toda su vida en San Jerónimo Norte, Santa Fe. El pueblo que hoy festeja sus 150 años de vida fue poblado por un grupo de colonos europeos que no llegaron a recibir un lote en Esperanza.

Aquel paraje que se inició en cuatro esquinas fue creciendo gracias al esfuerzo de es os gringos, que conviertieron a esta colonia en su lugar en el mundo.

“El Tino”, como todos lo conocen, es segunda generación de argentinos, pero en su sangre fluye el espíritu de aquellos que lo precedieron. Nacido y criado en el campo, supo aprender a ordeñar a mano, a entrar al potrero a buscar las vacas con el campo blanco de escarcha y a disfrutar de las delicias de la vida rural de entonces.Pese a las enormes privaciones, su infancia estuvo impregnada por la música. Su padre supo matizarle la infancia con los acordes de polkas y valses suizos en las pausas cotidianas, en donde la “verdulera” alegraba la agobiante rutina.

Hoy, el “Tino” mantiene el legado musical de los valesanos mientras se dedica a lo que más le gusta: la confección de chacinados y salamines que ya son un referente del lugar. Es que el hombre tiene una receta infalible: nutrirse de alimento natural para los animales manteniendo la calidad del producto final.

La vida está plagada de personajes dignos de conocer. Como el “Tino”, un valesano al que se le mojan los ojos cuando evoca a sus padres, mientras el viento se lleva por los caminos del campo los acordes de su acordeón.

Federico Aguerfaguer@ellitoral.com

A cara ‘e perro

Martes, 27 de Mayo de 2008

Todo mal. Después de casi cuatro meses extenuantes, la situación sigue sin resolverse.

A simple vista, la credibilidad del gobierno es indirectamente proporcional a la duración del conflicto. Lejos de calmar los ánimos, la estrategia oficial es seguir echando nafta al fuego, algo poco serio para una gestión que pretendía lanzar un acuerdo de integración nacional por el Bicentenario.

En Rosario estuvieron casi 300.000 personas, algo que en la lógica futbolera presidencial hizo que el acto de Salta implicara más que nunca jugar de visitante. Para ellos, lamentablemente, fue una derrota que se saldó cancelando la reunión pactada por ellos mismos la semana anterior.

La imagen de un pañuelo blanco les demostró que no fue un acto opositor, al menos en términos políticos. Allí estuvo el campo y estuvo la ciudad. Un acto histórico por los números y por la autenticidad del reclamo.

Ahora los chacareros se salen de la vaina para volver a las rutas, y los dirigentes rurales hacen lo posible para no darle más argumentos a los Kirchner. Es una lástima que las partes estén nuevamante mostrándose los dientes, a cara ‘e perro. El país necesita volver a la senda de la producción; ojalá que se den cuenta a tiempo.    

Maquiavelo y el campo

Miércoles, 21 de Mayo de 2008

Esta claro que por estos días lo habitual sería hablar de la siembra del trigo, que en Humboldt arrancó esta semana, y de las estimaciones finales de la cosecha de soja y maíz que ya termina de trillarse en los campos de la provincia.

Pero ahora la agenda del campo pasa por otro lado. Las entidades del campo volverían a reunirse con los funcionarios del Gobierno (Alberto Fernández, jefe de Gabinete; y se especula que con Carlos Fernández, ministro de Economía) para encontrarle una salida al laberinto en el que estamos todos encerrados desde hace más de dos meses.

Al costado de las rutas, en las asambleas, esta semana los productores -igual que sus representantes- debatieron sobre la mejor estrategia política para conseguir que el Gobierno acepte cambiar el nuevo esquema de retenciones móviles, el ojo del tornado.

La agenda del campo hace rato que esta atravesada por la estrategia política, por el análisis -a veces intuitivo- de las corrientes de opinión pública, por los gestos que se muestran en las cámaras y las palabras que se dicen en los micrófonos.

Como otra vez comienzan las reuniones, y no hay más remedio que seguir hablando de política -porque el tema no se resuelve-, parece una buena idea repasar a uno de los “malos” de la filosofía política: Maquiavelo.

Antes que nada, los cientistas políticos en general argumentan que su mala fama (sintetizada en la fea connotación que tiene el adjetivo “maquiavélico”) es por lo menos injusta. Lo que pasa es que el tipo habla de la política de su tiempo (sobre todo en “El Príncipe”) sin el casete puesto.

¿Qué puede aportar Maquiavelo al debate del campo? Sólo algunas advertencias, y por lo menos tres consejos, porque siempre es algo forzado mezclar contextos históricos tan diferentes.

La primera advertencia llega un poco tarde. En el capítulo XVII de “El Príncipe”, en el que analiza si para un gobernante es mejor ser amado o ser temido, Maquiavelo avisa que un gobernante tiene que hacer dos cosas para evitar ser odiado: “Bastará que se abstenga de apoderarse de los bienes y las mujeres de sus conciudadanos”. Y enseguida explica: “Porque los hombres olvidan antes la muerte del padre que la pérdida del patrimonio”.

Es cierto que exagera con lo de olvidar la muerte del padre, pero deja claro que las decisiones que involucran los bienes de los súbditos siempre son complicadas. Dos capítulos más adelante (XIX, “De que modo debe evitarse ser despreciado y odiado”), insiste: “La mayoría de los hombres, mientras no se ven privados de sus bienes y de su honor, viven contentos”.

Ahora vienen los consejos. El primero está en un capítulo que subrayaron sobre todo -una y otra vez- los poderosos lectores del escritor florentino, por ejemplo Napoleón Bonaparte (XXI, ¿Cómo debe comportarse un príncipe para ser estimado?).

La respuesta es precursora del pensamiento económico liberal: “Dará seguridades a los ciudadanos para que puedan dedicarse tranquilamente a sus profesiones, al comercio, a la agricultura; y que no se abstengan de embellecer sus posesiones por temor a que se las quiten, y otros de abrir una tienda por temor a los impuestos”. Sí, Maquiavelo habla de dedicarse tranquilamente a la agricultura (entre otras cosas) y aclara que no hay que pasarse de rosca con los impuestos.

Dice una cosa más. “Todas las ciudades están divididas en gremios o corporaciones, a las cuales conviene que el príncipe conceda su atención. Reúnase de vez en vez con ellos”, aconseja.

Hay que decirlo otra vez. Maquiavelo no escribió estas líneas pensando en el conflicto entre el Gobierno y el campo. Y tampoco está debatiendo con conceptos políticos y económicos -por ejemplo, la redistribución del ingreso, la soberanía alimentaria, o el perfil productivo más conveniente para el país- en los que se apoya el gobierno y que pertenecen a este contexto histórico.

Pero lo increíble es que su pensamiento político, sin casete, logra resonar aún en este escenario. Tomamos una frase más: “Las armas se deben reservar para el último lugar, dónde y cuando los otros medios no basten”.

Se refiere a que el uso de la fuerza, “romper lanzas” (llevar el conflicto al extremo), siempre implica asumir muchos costos. A nadie le conviene.

Esta semana, lo dijo clarito el intendente de Las Parejas, Heraldo Mansilla, en “Campolitoral en el aire” (Radio Lt 9): “Confío en que la gente del campo y del Gobierno no se levanten de la mesa de reunión hasta acordar una solución. Hay que ceder de ambos lados porque está en juego el destino de muchas ciudades”.

Una pelea que tiene cada vez más costos

Lunes, 5 de Mayo de 2008

Hace más de 50 días que el gobierno está peleado con su socio más importante. El impacto se siente en los indicadores agroindustriales, en el creciente malestar social y en la fuerte caída de la imagen pública de la presidenta.

Esta semana, Campolitoral reflejó las cifras de la actividad industrial de marzo. Según el Indec, la producción global en las fábricas cayó un 1,7% (en comparación con febrero). En los sectores ligados con la agroindustria las consecuencias fueron más graves.

La producción de carnes rojas disminuyó un 37%, la molienda de cereales y oleaginosas un 16%, la industria de alimentos y bebidas un 10% y la elaboración de carnes blancas un 4,3%. Todo esto pasa al mismo tiempo que el mundo demanda más alimentos.

Como cambian las cosas. Ahora, el FMI emite un documento para protestar contra las restricciones a las ventas globales de productos primarios: “Instamos a nuestros miembros que son exportadores de alimentos a que eviten causar trastornos en los mercados mundiales, como mediante las restricciones a la exportación de alimentos, y que mantengan los incentivos para la producción nacional”, dijo -hace algunos días- el portavoz del organismo, Masood Ahmed.

A pesar de un escenario cada vez más favorable para los productos argentinos, el país sigue “trabado”, enredado en un conflicto con costos crecientes para todos.

El campo está “semi paralizado”, en tensa espera. Los granos que se trillan se guardan en las “silo bags”, hasta ver qué pasa. ¿La siembra de trigo? Tendría que empezar en las próximas semanas. Pero en las empresas que venden insumos agrícolas cuentan que nadie pregunta los costos de las semillas, ni las variedades disponibles.

En las ciudades, la gente está mucho más preocupada por la inflación que por cualquier otra cosa. Los encuestadores aseguran que este tema desplazó a la inseguridad del tope de la agenda. Hoy el segundo de la CGT, José Luis Lingieri, advirtió sobre el riesgo de que el problema se agrave: “Si entramos en una puja de precios y salarios terminamos en una espiral inflacionaria”, dijo.

Y el gobierno asume cada vez más costos. La imagen positiva de Cristina Fernández de Kirchner perdió entre 8 y 10 puntos desde que se inició el conflicto (estaría alrededor del 35%). A la presidenta la critican en medios internacionales prestigiosos. Por ejemplo, en “The Economist” , pero también en los diarios españoles El País y El Mundo (como comentamos en este blog)

Mañana, Alberto Fernández vuelve a reunirse con los representantes de las entidades rurales. Quedaron en hablar del esquema móvil de retenciones, la vuelta de tuerca que “pudrió todo”, cómo dicen los productores.

¿Le encontraran una vuelta? Todavía no sé sabe. La única certeza es que a nadie le conviene seguir por esta senda.