La cuenta regresiva
Muchos productores sienten que la metáfora de la bicicleta fija es una buena forma de representar las sensaciones que dejan las reuniones entre el gobierno y el campo. “Hacemos de cuenta que corremos una gran carrera, pero en una bicicleta fija: transpiramos pero no avanzamos”, dijo Ulises Forte, vicepresidente de Federación Agraria.
Es probable que tenga razón. Hace dos semanas que los funcionarios y los dirigentes del campo discuten mano a mano, en un “tira y afloje” que no altera las condiciones políticas que generaron la protesta.
Además, los acuerdos son frágiles. El jueves pasado, después de una durísima reunión, el gobierno accedió a elevar el cupo de exportaciones de carne a 550.000 toneladas.
Pero esta mañana, Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, se presentó en el Mercado de Liniers para advertir que las ventas al exterior van a seguir cerradas hasta que los precios al consumidor alcancen los niveles que fija la resolución 38 y amenazó con aplicar la ley de abastecimiento. Es importante recordar que ese jueves los productores se habían comprometido a que trece cortes populares lleguen a los consumidores a precios que puedan pagar los argentinos.
Como las negociaciones no avanzan, y cada vez hay más ruido, todos empiezan a pensar en el escenario político que se viene en sólo once días, cuando la tregua termine.
¿Hay que volver a las rutas? ¿Cómo se puede protestar con fuerza sin poner en riesgo el tránsito de los alimentos? Son algunas de las cosas que se preguntan los productores.
Para el gobierno las cosas tampoco son sencillas. No sabe como destrabar el conflicto sin parecer débil. Es decir, sin ceder en el esquema móvil de retenciones. Tampoco lográ demonizar al campo (a pesar del humo y los incendios) y mientras tanto sigue asumiendo un costo político creciente -por no cerrar este frente- que podría profundizarse si los piquetes vuelven a las rutas.
Mientras tanto las reuniones siguen. En la secretaria de Agricultura hoy se va a hablar de lechería. Mañana de trigo y retenciones.
La instancia de diálogo sigue abierta aunque parezca una bicicleta fija. Todavía hay tiempo para salir a comprar -o aunque sea alquilar- la “mountain bike” y salir pedaleando de este laberinto, de una vez por todas.
